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Venus restablece la jerarquía

La mayor de las Williams supera a su hermana Serena y jugará la final ante Lindsay Davenport

Las aguas volvieron a su cauce. La familia arregló sus asuntos. Venus Williams, la hermana mayor (20 años), derrotó a Serena, la menor, en las semifinales de Wimbledon y restableció la jerarquía. La venció por 6-2, 7-6 (7-3) en 1 hora y 27 minutos, y la condujo fuera de la pista con los ojos nublados y sin hacer ninguna reverencia hacia el palco. Algo andaba mal en la familia desde que Serena, de 18 años, se impuso el año pasado en el Open de Estados Unidos y se convirtió en la primera en ganar un Grand Slam. Venus estuvo luego seis meses fuera del circuito por lesiones en las dos muñecas (tendinitis), y Serena pasó tres meses este año en casa, recuperándose de un problema en la rodilla izquierda. Y en ambos casos su padre, Richard, habló de lo importante que era la familia, y de que no descartaba que alguna de las dos acabara abandonando el tenis."La derrota que Venus sufrió ante Hingis en las semifinales del Open de Estados Unidos el año pasado, fue un suplicio", declaró ayer Oracene, la madre de las dos jugadoras, desde su casa en Palm Beach (EE UU), al diario Sun. "Aquella noche, Venus no durmió y tampoco yo pude dormir tranquila. Ella es la mayor y cree que por ese motivo debería haber sido la primera . Supongo que fue duro para ella". "Como madre", agregó Oracene, "creo que la más joven no debe ser la primera. El deseo es volver atrás y devolver las cosas a su orden natural".

En el Open de Estados Unidos, Venus no perdió con Serena, pero la victoria de la hermana menor sobre Martina Hingis en la final acabó resultando un duro golpe para Venus. Una derrota ayer ante su hermana, en Wimbledon, hubiera supuesto un nuevo revés difícil de asimilar. Tal vez por eso, nadie pudo frenar las suspicacias sobre el papel que Richard iba a jugar en el desarrollo del partido antes de jugarse. Sin embargo, luego, en la pista, las dos hermanas intentaron dar lo mejor de sí mismas y no dio la sensación de que el partido hubiera sido amañado.

En la historia del Grand Slam, nunca una hermana menor ha superado a la mayor. Sin embargo, Gail Sherriff-Chanfreau, que se enfrentó a su hermana Carol en la segunda ronda de Wimbledon en 1966, no escondió ayer los temores que había sentido frente a aquel duelo fratricida. "Fue terrible", recordó. "Nos queríamos, amábamos este deporte, y no queríamos que nos ocurriera lo mismo que a Leslie Turner y su hermana. La mayor de las Turner abandonó el tenis después de perder frente a su hermana menor en un torneo".

Los tiempos han cambiado, pero los sentimientos persisten. Ayer, en la central de Wimbledon, Venus y Serena Williams jugaron en base a sus sensaciones. Y en este aspecto, Venus fue más fría, más calculadora, y eso le permitió jugar con la cabeza y mostrarse más sólida que su hermana. Serena cometió un total de 65 errores -llegó a perder 11 puntos seguidos cuando dominaba por 4-3 en el segundo set y perdió su saque y el siguiente juego en blanco-, por 38 de Venus. Y esa irregularidad la acabó condenando.

"Serena es más emocional que yo, y le cuesta jugar contra mí", explicó Venus. "Siempre he sido la hermana mayor, me ha tocado muchas veces ocuparme de Serena. Y ella ha sido la mimada de la familia. Se sintió mal al perder. Pero dentro de unas horas ya se le habrá pasado".

Venus Williams disputará la final (su segunda del Grand Slam) frente a la estadounidense Lindsay Davenport, que en la otra semifinal derrotó sin grandes dificultades a la australiana Jelena Dokic, de 17 años. El partido puso en evidencia las deficiencias que todavía arrastra Dokic. Durante la primera manga ambas jugadoras se rompieron el saque siete veces. En la segunda, la americana había ajustado su juego y ya no tuvo problemas. El partido duró sólo 51minutos. Venus y Lindsay se han enfrentado 12 veces, con nueve victorias para Davenport.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de julio de 2000