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Cartas al director

La vulgaridad

Francisco Giner de los Ríos (profesor de la Institución Libre de Enseñanza) se pregunta: ¿qué es la vulgaridad?, y se contestaba en ese conocer de las gentes: La dictadura del egoísmo, la servidumbre de la rutina y la indiferencia por las grandes cosas. No es la ignorancia, ni la escasez de inteligencia; no es la cortedad de vista intelectual, sino la de horizonte.El hombre vulgar puede ser discreto, culto, dotado de talentos, de alta posición en la sociedad; pero el nivel en que se complace su espíritu jamás se levanta sobre las cosas pequeñas o, por mejor decir, sobre una contemplación pequeña de las cosas. Llama a la abnegación candidez, locura al sacrificio y a la lealtad torpeza, o vive al menos cual si se lo llamara, y perpetuamente embebido en el culto de los más triviales intereses. Colabora a la historia, como el pólipo a la edificación de los continentes; no conoce el provecho sino por lo que le aprovecha.Ortega y Gasset, el maestro de maestros, nos dejó como racional idea "el mundo tiene la vulgaridad". Conferencia en Buenos Aires años veinte, reflejado en el libro El hombre y la gente... Si levantara la cabeza y comprobara dónde se ha llegado.

Qué está pasando; todo no vale, futuras generaciones están naciendo huérfanas de sentimientos, enseñanzas, valores; éstos son eternos, lo que falta es conciencia.- Eduardo García-Romeral Berrueco. Madrid.

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