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EUROCOPA 2000 Los partidos de ayer

Holanda gana con más energías que ideas

El grupo D queda totalmente resuelto a falta de la última jornada

Holanda se llevó por delante a Dinamarca en la segunda parte, después de un primer tiempo en que observó los mismos defectos que en el primer encuentro del torneo. Hasta su vigorosa reacción, interesante en un equipo con fama de quebradizo, prevaleció la idea de un equipo en estado de crisis, según la línea que había marcado desde el Mundial de Francia.Sorprendentemente los holandeses parecían atacados por las dudas. No encontraban refugio en la posesión de la pelota, en primer lugar porque no disponían de ella. En el dibujo hay algunas piezas mal ajustadas, y esta victoria frente a Dinamarca, por mucha holgura que haya en ese tres a cero, no servirá para remediar el problema.

Dos posiciones parecen definitivamente mal resueltas por Rijkaard. A Cocu, que tiene fama de versátil, le ha tocado peregrinar por todo el equipo. En el Mundial de Francia comenzó de interior izquierda y terminó de lateral izquierdo por necesidades del guión. Se lesionó Numan y su puesto fue ocupado por Cocu, cuya principal cualidad es el despliegue y la llegada al área. Cada temporada suele terminar con un saquito de goles. Esta vez se le ha desplazado a la derecha de Davids, como compañero en el pivote. Si además de no distinguirse por su facilidad en la distribución, se encuentra con problemas de orientación por su zurdera, Cocu cumple un papel secundario en un equipo que necesita de un director de operaciones.

Por supuesto, Davids se mueve a toda mecha, con una vitalidad que da envidia. El hombre rebosa salud. Pero Davids sólo tiene una velocidad: la máxima. Eso le convino a Holanda cuando tocó a rebato para acabar con los daneses, que se rindieron enseguida. Pero cualquiera que sea el efecto sobre la moral del equipo, el desequilibrio se mantiene. La elaboración es complicadísima, hasta el punto de que en la primera parte llovieron los pelotazos sobre Kluivert ante la imposibilidad de superar las líneas danesas. Como recurso es tan válido como cualquier otro, más aún si se trata de Kluivert, de cuya autoridad para jugar de espaldas a la portería no hay duda. Pero cuando su búsqueda se debe al destemple absoluto del equipo, sólo se puede pensar en problemas.

La ubicación de Zenden como extremo derecho también significa el reconocimiento de una carencia. En el primer partido, Seedorf jugó por ese costado, con pésimos resultados. Contra Dinamarca, Overmars salió de titular por la izquierda, con el traspaso de Zenden a la otra banda. Está en la tradición holandesa utilizar los extremos abundantemente, pero Zenden no parece la solución. Lo más probable es que termine imponiéndose la lógica y que Ronald de Boer termine por ganarse un puesto en el equipo. Como ocurrió ante los checos, Ronald de Boer fue una pieza básica en el segundo tiempo. El equipo se siente más cómodo con él. Y más cómodo que nadie se encuentra Bergkamp. Al menos tiene a uno más que le entienda.

Toda la primera parte fue un estéril esfuerzo de Holanda por buscarle las vueltas al encuentro. No lo consiguió. A veces se vio una cierta superioridad de Dinamarca, que colocó dos líneas de cuatro y esperó acontecimientos. Recuperaba el balón con frecuencia y buscaba el contragolpe. Imposible con los jugadores actuales. Sólo Tomasson y Gronjkaer tienen un pase. Al resto no les alcanza para mantener el pabellón de un equipo que ha entrado en barrena. El desencanto en Rotterdam era evidente tras la primera parte. Se dudaba de la capacidad de reacción de Holanda, demasiado ofuscada. Sin embargo, el equipo entró al galope en el segundo tiempo y se llevó a su rival por delante. Lo hizo con un juego cuestionable. A su favor quedó el liderazgo de Davids en un momento delicado y la clase de Bergkamp, que no acaba de pasar del grado de jugador de grandes detalles. Pero por encima de todos estuvo Kluivert, el único que ofreció soluciones en el primer tiempo. En el segundo sólo tuvo que aprovechar el viento de cola para desarmar a la defensa danesa, que se derritió con el primer empujón de los holandeses.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de junio de 2000