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EUROCOPA 2000

Charleroi, ciudad fortificada

Una célula de enlace entre hospitales, gendarmería y policía para afrontar posibles situaciones de crisis; más de 3.000 agentes de las fuerzas del orden; un gabinete de emergencia que dará ruedas de prensa cada seis horas. Es sólo parte del dispositivo de seguridad anunciado ayer en Charleroi por el comisario de la gendarmería, Michel Rompen, para el choque del próximo sábado entre Inglaterra y Alemania, que tiene con el corazón en un puño a esta joven ciudad valona. El encuentro de ayer entre Yugoslavia y Eslovenia, más relajado, sirvió de banco de pruebas. Pero, como viene sucediendo en esta Eurocopa, la ciudad quedó atrapada en una especie de estado de excepción a pesar de la discreción de las fuerzas del orden. A causa de las dificultades originadas por los cortes de tráfico, la mitad de los escolares no acudieron ayer a clase.La ciudad valona de Charleroi pasó ayer la primera prueba de la Eurocopa 2000 sin pena ni gloria. El plato fuerte llegará el sábado con el encuentro entre las selecciones de Inglaterra y Alemania. Y se espera que sea picante, porque los hooligans ingleses vienen calentitos tras la derrota del lunes frente a Portugal. La prioridad, como sigue siendo habitual en este campeonato, es la seguridad y las dificultades que crea esta especie de estado de excepción en las ciudades belgas sede del campeonato no son pocas. La fiesta del fútbol se desarrolló durante toda la jornada sin incidentes graves.

El partido que enfrentó ayer tarde a Yugoslavia y Eslovenia fue sólo la antesala, un precalentamiento de cara al esperado encuentro entre Inglaterra y Alemania. Fue el último día para la puesta a punto definitiva de todo el sistema de seguridad puesto en marcha en esta ciudad para afrontar a los temidos hooligans. "El encuentro de ayer nos ha servido para hacer los últimos ajustes en el sistema y en el perímetro reservado", declaró el comisario de la gendarmería de Charleroi.

Gabinete de crisis

El burgomaestre de Charleroi, Jacques van Gomper, ha creado una especie de gabinete de crisis que irá informando cada seis horas sobre la evolución de la situación en materia de seguridad en la ciudad durante el encuentro. Como si de un secuestro se tratara. Para el partido del sábado ya hay convocadas tres ruedas de prensa. La primera a las seis de la tarde, la segunda a medianoche y la tercera a la seis de la mañana del domingo. Desde la Administración local se quiere quitar dramatismo a la situación y aseguran que el 95% de los bares y tiendas estaban ayer abiertos.

Pero esto no impide que la presión se incremente entre las fuerzas del orden conforme se va acercando el 17-J. Los detalles que da la policía son pocos. Ven a la prensa como una especie de aliado de los hooligans, sus enemigos. Todos los servicios hospitalarios se han reforzado, especialmente en los cuatro centros que se encuentran próximos al estadio. Ayer se desplegaron 1.800 de agentes de la policía comunal y de la gendarmería. Para el partido del sábado está previsto que se dupliquen las fuerzas. A diferencia de los otros encuentros disputados en Bélgica, las fuerzas del orden eran más discretas, no llevaban cascos, ni protecciones, ni porras para intimidar a los aficionados. "El papel de la policía no es el de mostrarse como un poder que tiene que hacer que se respete la ley", añadió el burgomaestre, "sino para intervenir si es necesario". Además se ha instalado una célula permanente de control para hacer de enlace entre las fuerzas del orden, hospitales y Administración local.

El estadio se dividió en dos partes por una línea diagonal imaginaria para, en caso de emergencia, realizar una evacuación separada de los heridos por nacionalidad.

Ambiente festivo

En cada salida se han instalado puestos de socorro, desde donde se dirigirán a los hospitales. En la calle se respiraba ayer un ambiente festivo. Los seguidores eslovacos convivían sin problemas en la plaza Carlos II. Incluso compartieron baño en la fuente, porque hacía bastante calor. "Nosotros no hacemos como en Bruselas", añadió el burgomaestre, que anunció que la plaza permanecerá abierta a todos los que quieran participar en este carnaval.

Pero este ambiente festivo no impide que entre los carolos -así se conoce en Bélgica a los habitantes de Charleroi- siga creciendo el miedo. Muchos padres decidieron ayer que sus hijos permanecieran en casa. En las guarderías nadie cogía el teléfono a partir de mediodía y en las escuelas de primaria apenas la mitad de los alumnos fue a clase. Los problemas de tráfico y de aparcamiento fue la razón principal para que los carolitos disfrutaran ayer de este carnaval en un lugar seguro. El sábado no hay clase.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de junio de 2000

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