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EUROCOPA 2000 La resaca

Beckham saca el dedo a la afición

David Beckham, el futbolista más acreditado de Inglaterra, que había firmado un partido razonable, perdió la razón al término del encuentro del lunes frente a Portugal. Cuando la selección inglesa se retiraba al vestuario, abatida por la derrota ante el equipo portugués (2-3), Beckham no supo aguantar las imprecaciones de un grupo de aficionados ingleses, soliviantados por la mala imagen ofrecida por su equipo y la remontada del colectivo liderado por Luis Figo. Beckham, hundido, con la camiseta sobre los hombros, miró a la grada y levantó el dedo. Un gesto obsceno, hoy recriminado por la prensa inglesa, que prefiere, no obstante, achacarlo al enfado general de los futbolistas ingleses.La UEFA no tomará medidas contra Beckham, porque el árbitro, Anders Frisk, no recoge la incidencia en el acta del encuentro, según afirmó ayer un portavoz del máximo organismo futbolístico europeo. Incluso, el gesto del centrocampista inglés pasó desapercibido para la mayoría del público, pero no a los fotógrafos, que ayer lo reprodujeron en los diarios británicos.

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David Beckham alargó, así, su delicada situación en el Reino Unido. Su matrimonio con la spice girl Victoria Adams y su ingreso en el territorio de los tabloides británicos complicó su estabilidad futbolística, no tanto por su rendimiento -que no ha descendido de modo ostensible-, como por la coartada que proporciona a cualquier crítica sobre su rendimiento en el Manchester United o en la selección. En el cénit del acoso informativo, Beckham llegó a plantearse la posibilidad de abandonar el fútbol inglés.

Sin embargo, el mejor centrador del fútbol continental no ha perdido una pizca de temple en su pierna derecha. Ante Portugal, sin bordar una noche memorable, fue fiel a sí mismo. Beckham pudo salvarse de la quema que devoró a la mayoría de sus compañeros de equipo. Pero al final, sucumbió a la decepción. Steve Double, portavoz de la federación inglesa, prefirió desacreditar la actitud del sector del público que abroncó a los jugadores y les retiró la condición de "aficionados ingleses".

Todo un capote a la injustificable actitud de David Beckham, que fue tratado ayer con guante blanco por los medios de comunicación, como una medida de gracia en el balance decepcionante de la selección inglesa. El seleccionador Kevin Keegan es más criticado que Beckham, pero el centrocampista añadió una línea más a su tormentosa relación con una parte de su afición. Lo suyo siempre ha sido el pie derecho y no la mano izquierda. Ayer sacó a relucir su peor cara.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de junio de 2000