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Kresic, un especialista en ascensos

El técnico croata, tras 13 años en España, ha subido al Marbella, al Mérida y ahora al Las Palmas

Un croata de Split, nacionalizado español, Sergio Kresic, de 54 años, ha tenido mucho que ver en la fiesta amarilla que Las Palmas vivió el domingo con el ascenso del conjunto de la ciudad a Primera División. Ha justificado una vez más su cartel de entrenador especializado en ascensos. Llevó al Marbella desde Tercera a Segunda A y al Mérida a su hito histórico, hasta la Primera División. Ahora le ha tocado a la UD Las Palmas, un ascenso especial para este técnico porque asegura que se ha vivido como algo más que un hecho puntual, "como un sentimiento" de toda una isla.Kresic ha dejado un reguero de profesionalidad y honradez por donde ha pasado. Sólo el serbio Radomir Antic, en un partido Atlético-Mérida, en el que el equipo extremeño empató con un jugador menos, le dio la espalda cuando Kresic se disponía a darle la mano. "Sería porque entonces estaba viva la guerra entre las repúblicas yugoslavas", indicó el croata.

"Es un grandísimo entrenador y un duro trabajador. El mejor técnico que he tenido", confesó José Fouto, el presidente del Mérida, a pesar de que llegó a destituir a Kresic con algún que otro remordimiento como lo demuestra que ayer reconociera que fue "mi mayor error en los 23 años que llevo en el fútbol". El ex presidente del Valladolid Ángel Fernández no llegó a tanto; no le renovó el contrato, pero no le regatea alabanzas: "Es un tipo sensacional. Un profesional íntegro y con una gran capacidad de trabajo". Jugadores un día a sus órdenes como Víctor, en el equipo vallisoletano, coincide en los elogios y destaca "sus conocimientos del fútbol y su humanidad". "Parece un sargento, pero no lo demuestra", es su conclusión.

Con 28 años llegó al Burgos, donde jugó tres temporadas, para regresar después a su país. Tras una pausa de nueve años en su Croacia natal, en 1987 retornó a la ciudad burgalesa para entrenar al equipo en Segunda y para echar definitivamente raíces en nuestro país. "Tengo casa en Marbella. Mi hija, de 29 años, trabaja aquí, y mi otro hijo, de 25, vive en Valladolid. Se dedica a elaborarme informes de fútbol, de los rivales de los equipos que entreno... Vamos, trabaja para mí".

Su carrera como entrenador registra más de una sombra, aunque resalte que sólo dos años no empezó la Liga. Mantuvo la categoría el primer año que entrenó al Burgos, pero al segundo fue destituido. En 1990 recala en Marbella mediada la temporada. No logra evitar el descenso a Tercera, pero en los dos años siguientes remonta el vuelo de tal forma que el equipo se convierte en uno de los gallitos de Segunda, incluso con aspiraciones de ascenso. Jesús Gil, alcalde de la ciudad, le cortó las alas y le despidió.

A la temporada siguiente, la de 1993-94, llegó al Betis con la vista puesta en el ascenso a Primera. Como éste peligraba, Manuel Ruiz de Lopera encontró la solución en otro entrenador, Serra Ferrer, que cargó con el éxito. Pero no tardó demasiado en tocar la gloria. A la temporada siguiente, 1994-95, lleva al Mérida por primera vez en su historia a la máxima categoría. Casi tres años permaneció en la capital extremeña, de la que también salió con el despido. En la temporada 1997-98, con cinco jornadas de Liga, el Valladolid está hundido en la cola con cero puntos. Vicente Cantatore es destituido y Kresic remedió la catástrofe. Siguió una temporada más, pero a la siguiente no le renovaron el contrato.

Su destino inmediato fue la UD Las Palmas. "Cuando me contrataron a principio de esta temporada, sus dirigentes me dijeron que querían formar un equipo de trabajo. Nunca me hablaron de ascenso, pero sus ojos les delataban. Doce años de espera eran demasiados", contó Kresic, al que hace tres meses le ofrecieron renovar por tres o cuatro años. "Es una satisfacción, pero suelo firmar por un año para no hipotecarme", explicó el croata, que espera seguir la próxima temporada en el equipo canario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 23 de mayo de 2000