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Casillas vive mejor en Europa

La leyenda existe, pero sin exagerar. El Madrid se transforma en Europa y de ello pueden dar fe en Manchester. Y que se transforma lo atestiguan también, aunque tímidamente, los números que resultan de comparar su actual trayectoria en la Liga española con la europea. El Madrid ha mejorado casi siempre que ha dejado la competición casera y se ha asomado a la continental. No es un cambio espectacular, ni sirve para concluir que tenga dos caras. Pero es un cambio real. Y quien más lo agradece es Casillas, que vive mejor en Europa que en su propia Liga.Sea por una cuestión sentimental, por aquello de la épica de las noches europeas, o por una cuestión de hastío en el torneo español, lo cierto es que el Madrid muestra una mayor pegada y una menor vulnerabilidad en la competición continental, en la que marca más goles, remata más y le rematan menos. Y el hecho de que en Europa haya encajado más goles -21 en 14 partidos, a una media de 1,5 por encuentro- que en la Liga, donde promedia 1,31, admite dos lecturas. La positiva, que de esos 21 goles ocho los recibió en dos partidos, lo que lleva a pensar que un par de noches malas las tiene cualquiera; la negativa, que el culpable de esas dos noches responde al nombre de Bayern Múnich.

El Madrid mejora a nivel internacional en goles a favor, en remates realizados, en remates recibidos y en balones recuperados. Incluso hace menos faltas, lo que puede significar un mayor nivel de concentración. Por contra, es más débil por arriba -ha encajado cuatro goles de cabeza en 14 partidos- y pierde más balones que en la Liga.

El Madrid gana más partidos en Europa y también pierde más. Pero este hecho, aunque parezca absurdo, apenas adquiere trascendencia. Seis derrotas han consechado los blancos en la Liga (que suponen el 17% de sus resultados) y tres en la Liga de Campeones (21%). Pero en el torneo local los empates (14) le han cortado las alas. El problema de los tres fracasos europeos es que dos se produjeron precisamente ante el Bayern, 2-4 en el Bernabéu y 4-1 en Munich, unos antecedentes que estarán presentes hoy. La tercera derrota fue en Oporto, en la primera fase, un resultado que a la larga careció de trascendencia.

Comparación

La comparación entre ambas competiciones arroja datos significativos. El principal, el que se refiere a la capacidad realizadora. El Madrid ha marcado 29 goles en sus 14 partidos europeos, lo que arroja una media de 2,1 goles por encuentro. En la Liga, el registro baja sensiblemente, y se queda en un promedio de 1,6, el que se deduce de los 56 goles conseguidos en 35 partidos. Y no deja de resultar lógico que así ocurra cuando en cada choque europeo el equipo acostumbra a disparar en 18 ocasiones, por 14,6 del torneo español. Y además, le golpean menos por partido. 16,2 disparos, por 14,5 en Europa.

A nivel individual, no hay sensibles diferencias en el rendimiento de los jugadores entre un torneo y otro. Ahí van tres ejemplos: en ambas competiciones el máximo goleador del equipo es Raúl, con 19 goles en Liga y nueve en la Copa de Europa; el que recupera más balones es Roberto Carlos, 233 y 94; y el que más faltas comete es Redondo, 70 y 24. Las coincidencias no se detienen ahí. En Europa, Savio es objeto de una media de cinco faltas por partido. En España, las infracciones sufridas se reducen hasta quedarse en cuatro. Cuesta encontrar un jugador que varíe tanto su rendimiento de una competición a otra.

¿Dónde está la clave de la mejora entre una competición y otra? Los números son tímidos al respecto, aunque hay datos que, por impensables, demuestran que el verdadero Madrid es el europeo. Por ejemplo, los que arroja su trayectoria en la Liga, un torneo en el que ha recibido más disparos (569) de los que ha realizado (511). Nada que ver con Europa, donde lanzó 252 y recibió 203, lo que certifica que los rivales llegan menos, con la excepción del Bayern, y el Madrid llega más. De ese modo, Casillas, que promedia cinco paradas por partido en la Liga, se queda en tres en Europa, donde sin duda vive más tranquilo. Y aún más hubiera vivido de no ser por el Bayern.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de mayo de 2000