Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

"Al llegar a la cumbre, el guía deja paso a quien dirige"

El populista de derecha Jörg Haider, que ayer abandonó la presidencia del Partido Liberal (FPÖ) tras haberla ejercido durante 14 años, juega a la táctica del despiste y crea una auténtica confusión cuando se trata de concretar si mantiene todavía sus aspiraciones a presentarse en las próximas elecciones como candidato de su partido a la cancillería en Viena. Ayer, Haider sacó a relucir una metáfora del alpinismo: "Todos los que escalan montañas saben que, al llegar a la cumbre, el guía deja pasar delante a los que conduce". Hace tan sólo tres semanas, el semanario austriaco Format apareció con una portada sobre "La nueva vida de Jörg Haider" y el titular: ¿Por qué ya no quiere llegar a canciller? En una entrevista con el semanario, Haider dice que la retirada de la política federal, para refugiarse en el trabajo como jefe de Gobierno en Carintia, "es una decisión clara". Añadía el político derechista que el tema de la cancillería era una cuestión de marketing político, porque no se podía competir en unas elecciones y decir que se luchaba por el segundo puesto.

El pasado fin de semana, en una entrevista radiofónica, Haider declaró: "Nunca tuve el sueño de ser canciller federal". Las agencias de prensa interpretaron sus palabras como que no habría un retorno a la política federal. Ayer, la nueva presidenta del FPÖ, Susanne Riess-Passer, dijo que el partido no puede imaginarse otro candidato que Haider. A la pregunta de qué pensaba él de estas palabras, Haider respondió: "Yo nunca voy a contradecir a mi presidenta".

Verdaderas intenciones

Los haiderólogos no se ponen de acuerdo sobre las verdaderas intenciones del político que escandaliza a Europa. El politólogo Anton Pelinka apuesta por una "retirada táctica" de Haider. En esto coincide con Thomas Prinzhorn, el multimillonario compañero de partido de Haider que en las pasadas elecciones se presentaba como cabeza de lista del FPÖ y al que el presidente, Thomas Klestil, tachó de la propuesta ministerial por sus declaraciones xenófobas. Según Prinzhorn, con su retirada de la presidencia del FPÖ, Haider da un paso atrás para luego dar dos adelante.

No faltan los que ven en la decisión de Haider una reacción procedente de las profundidades de su psique. El semanario Format esboza la hipótesis de que el mismo Haider no lo tiene claro: "Como con frecuencia en su vida política, el hombre del Valle de los Osos está en un estado de confusión emocional. Como tantas veces, Haider se siente perseguido por todo el mundo, herido en el alma y profundamente decepcionado con parte de su propio partido".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de mayo de 2000