Iniciativa por el Cambio aspira a que en el PSOE no haya "etiquetas"

Uno de los objetivos del grupo Iniciativa por el Cambio, promovido por Manuel Escudero, coordinador del programa electoral del PSOE -le nombró José Borrell, pero continuó con Joaquín Almunia-, es la necesidad de terminar teóricamente y en la práctica con la división del partido entre familias con sus correspondientes etiquetas. Este hecho, con el que han convivido los socialistas desde hace años, no ha sido baladí, ya que unos y otros se han denostado con pasión."Iniciativa por el Cambio es un movimiento plural que quiere superar las etiquetas y promover esquemas nuevos", dijo ayer Escudero, muy satisfecho porque en pocas horas muchos militantes se han interesado por su documento, en poder ya del presidente de la Comisión Política, Manuel Chaves, para que sea tenido en cuenta junto a los textos que serán debatidos por las agrupaciones en el proceso previo al congreso de finales de julio.

"Los que suscribimos esta iniciativa no pretendemos crear un grupo interno, sino promover unas nuevas reglas de juego que hagan inviables las familias de intereses, las transiciones prediseñadas y los nombramientos a partir de la decisión de unos pocos. No nos une la postulación de un nuevo líder, sino la convicción de que sólo con reformas como las que proponemos será posible un liderazgo nuevo, estable y con futuro".

Esta declaración de principios del documento le sirve a Escudero para pedir que no se les ponga etiquetas aunque algunos de los firmantes apoyaron a Borrell frente a Almunia en las elecciones primarias. Él mismo respaldó en su día al primero. Pero ahora se está en otra situación, de tal manera que muchos de los firmantes ni siquiera se pronunciaron en las primarias, como los catedráticos Elías Díaz o Virgilio Zapatero.

Algunos de los firmantes señalan que muchos de los que apoyaron a Borrell, tales como Cristina Narbona, Elena Valenciano y Ana Noguera, tienen personalidad suficiente como para no ser definidas por etiquetas.

Sectores mezclados

Lo cierto es que los grupos que empiezan a constituirse para tener voz e influencia en el próximo congreso tienen en común el interés en saltar las barreras de los sectores clásicos del PSOE y, según sus experiencias, aseguran que lo están consiguiendo.

La catalogación, por tanto, será ahora más difícil porque en las reuniones que se están celebrando discretamente hay mezcla de militantes y dirigentes que en otro tiempo hubieran estado adscritos a otra familia.

El primero en levantar la barrera que encerraba a un grupo fue el presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, quien, al presentar hace dos semanas su propuesta política y organizativa, precisó que no era un proyecto "del guerrismo", ya que aspiraba a convencer a muchos más socialistas que a los seguidores de Alfonso Guerra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 19 de abril de 2000.

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