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Los 'barones' del PSOE negocian una gestora de integración que evite enfrentamientos

Los barones del PSOE están fijando criterios para formar el día 22 la gestora que conduzca al partido hasta el congreso de julio, en el que se elegirá al sucesor del dimitido Joaquín Almunia. El consenso sobre "el modelo" de esta dirección provisional choca con la dificultad de mezclar los ingredientes necesarios para evitar la trifulca: presencia de presidentes autonómicos, personas con "autoridad moral" y representación de las distintas "sensibilidades". Uno de los problemas está en la insistencia de algunos barones en incluir a miembros de la ejecutiva a pesar de su dimisión.

Los barones del PSOE dieron ayer, bajo la dirección de Manuel Chaves, el primer paso para articular la gestora que a partir del miércoles llevará al partido al congreso ordinario de finales de julio, del que saldrá el nuevo secretario general y a la nueva ejecutiva. De momento no hay reuniones, pero sí llamadas telefónicas en busca de "un modelo" de dirección provisional que no levante suspicacias y que obtenga, a ser posible, el respaldo unánime del comité federal. Manuel Chaves, presidente de la Junta y secretario general de los socialistas andaluces, será el centro de las miradas en los próximos siete días, al ser el líder de la federación más importante del PSOE. Junto a él, José Bono, presidente de Castilla-La Mancha, y Juan Carlos Rodríguez Ibarra, presidente de la Junta de Extremadura, tendrán papeles destacados. En cualquier caso, Chaves negó ayer categóricamente que haya recibido el encargo de ponerse al frente de la gestora. El presidente andaluz reconoció que está trabajando en la solución de la crisis como "representante de la federación socialista más numerosa", y que, en consecuencia, está en contacto con otros presidentes autonómicos y secretarios regionales del partido. Está interviniendo, dijo, como lo ha hecho en ocasiones anteriores y porque se considera con "autoridad moral" para ello. Pero rechazó de plano haber recibido el encargo de ser el conductor del proceso que llevará al congreso de julio, o que ésta sea su intención.

Aun así, el protagonismo de los tres barones es notorio. El propio Almunia, al comparecer el pasado lunes "por última vez" como secretario general, resaltó la importancia de esas tres regiones por sus resultados electorales. Por tanto, ellos llevan la voz cantante. Pero no parece que, de entrada, estén en sintonía.

Así, Ibarra se apresuró a advertir ayer de que el PSOE extremeño propondrá en el comité federal del día 22 que ningún miembro de la actual dirección forme parte de la gestora. "Quien dimite se va. Y ésa es la única manera de que sea creíble que hay una comisión que gestionará la crisis", afirmó.

Almunia ya declaró la misma noche del 12 de marzo, tras perder su partido 16 escaños y 1,6 millones de votos, que con él dimitiría toda la ejecutiva. El papel de los ejecutivos se limitaría, dijo, a asistir a los miembros de la gestora en lo que necesitaran. Lo repitió al día siguiente, al hacer efectiva su dimisión en la reunión de la ejecutiva, para estupor de algunos y satisfacción de otros.

Chaves primero, y después Narcís Serra, dirigente de los socialistas catalanes, intentaron convencer a Almunia de que al menos la comisión permanente, es decir, los ejecutivos con un área a su cargo, deben quedarse en sus puestos hasta la celebración del congreso. Almunia lo rechazó.

En caso de dimisión del secretario general es estatutario que la permanente continúe hasta el congreso, por lo que algunos de los secretarios regionales argumentaban ayer que no está descartado que se pueda contar con algunos de ellos para formar parte de la gestora.

Esta inclusión, sin embargo,trae problemas porque desde diferentes ámbitos se aduce que si Almunia se ha ido, sus colaboradores tienen que hacer lo mismo y no "tutelar" el proceso de preparación del congreso. "El comité federal debe decidir si quiere una gestora con perfil político alto, que se encargue de preparar con toda libertad el congreso, o con perfil bajo, para colocar los banderines y las cuerdas", ironizó Rodríguez Ibarra. La portavoz socialista en el ayuntamiento de Valencia, Ana Noguera, partidaria de José Borrell en el proceso de las elecciones primarias frente a Almunia, ha manifestado una opinión similar.

Por tanto, a quienes apelan a la "legalidad", es decir, que se quede la permanente, se les va a replicar que la situación del partido no está para legalismos y que no tendría mucho sentido que sólo abandonen la ejecutiva los vocales y se queden los que han dirigido con Almunia el partido, la tarea de oposición y la campaña electoral.

A Chaves se le atribuye el deseo de que dos miembros de la ejecutiva dimisionaria, Alfonso Perales, responsable de política municipal, y Micaela Navarro, secretaria de la mujer, ambos andaluces, estén en la gestora. Pero todos los miembros de la dirección callan ante el temor y el "pudor", según algunas manifestaciones, de que se les acuse de resistirse a abandonar su sillón durante los cuatro meses que quedan hasta el congreso federal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 16 de marzo de 2000

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