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Desilusión y molestia

Aunque esperada, la decisión de la Comisión Europea fue recibida con desagrado por los directivos de Volvo, los trabajadores y la clase política. El presidente del consorcio, Leif Johansson, para quien la decisión es, además, una derrota personal que podría amenazar su posición, dijo sentirse "desilusionado y casi molesto". También manifestó que no ve ningún motivo para desprenderse de las acciones de Scania, tras una operación que tuvo un coste de 1,13 billones de pesetas. El ministro de economía, Björn Rosengren, calificó la decisión de la CE de "profundamente lamentable".Todos los observadores están de acuerdo en que se abre un periodo de incertidumbre para las dos empresas suecas, que repercutió ya en el jornada de ayer en el valor de las acciones en la Bolsa tras conocerse la resolución de Bruselas.

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