Elecciones 2000

El PP rompe su techo en Cataluña y logra por primera vez representación en Girona

No consiguió el sorpasso respecto a Convergència i Unió (CiU), pero el Partido Popular (PP) rompió ayer su techo en Cataluña al compás del efecto Piqué: pasó de 8 a 12 diputados y puso fin a la tradicional laguna de Girona, la única circunscripción de España que no aportaba ningún diputado al PP. Todos los dirigentes consideraron "histórico" el resultado y subrayaron que llevaban muchos años esperándolo.El cabeza de lista por Barcelona, Josep Piqué, no celebró el avance junto con sus correligionarios por encontrarse en Madrid en calidad de portavoz del Gobierno, pero mostró, en una breve alocución por videoconferencia, su alegría por los resultados y porque el PP ha reducido considerablemente la ventaja que en Cataluña le llevaba el PSC. Su número dos, Jorge Fernández Díaz, aseguró que "Cataluña deja de ser el agujero negro del PP de España".

El presidente regional, Alberto Fernández Díaz, subrayó que su formación mantendrá su actitud de "moderación" en Cataluña y continuará su "apuesta por la estabilidad". Eso sí, pidió que CiU reconozca la capacidad de influencia de su partido en Cataluña.

Cerca de 300 personas se acercaron al hotel Barceló-Sants, donde el PP hizo el seguimiento electoral. El ambiente, gélido en un principio, fue subiendo de tono progresivamente y se dio paso a la euforia cuando se confirmó la mayoría absoluta. Fue entonces cuando se empezaron a oír consignas como "Pujol, cabrón, saluda al campeón", rápidamente neutralizadas por los dirigentes. También se desplegaron banderas españolas y, cuando se apercibieron de ello, varios miembros del aparato del partido repartieron banderas catalanas.

La fiesta prosiguió con los militantes bailando continuamente una versión del himno del partido a ritmo de máquina. Entre los asistentes se encontraban algunos seguidores del ultra Ricardo Sáenz de Ynestrillas. Uno de ellos, Joaquim Canyellas, de 45 años, admitió su sintonía con Sáenz de Ynestrillas, pero añadió que se había decantado por el PP como opción útil. Uno de los momentos más esperpénticos de la noche fue cuando, por error, la enorme pantalla de la sala de prensa proyectó durante unos instantes escenas de una película pornográfica mientras el secretario general, Rafael Luna, hacía una evalución de los primeros datos de los sondeos.

Piqué fue el gran ausente de la fiesta y también de los discursos. La lejanía de Piqué respecto a la cúpula catalana, ayer obligada por las circunstancias, ha sido una constante en la campaña electoral: toda coincidencia en actos de campaña entre Piqué y la cúpula del partido parecía pura casualidad. Ayer, Alberto Fernández ni siquiera hizo alusión al ministro en el discurso que realizó ante los militantes. Habló de un "crecimiento espectacular" en Cataluña y aseguró que el "nuevo esecenario político favorece al PP de Cataluña". Pero ni una palabra para el cabeza de lista. Tampoco pidió aplausos para el ministro ausente.

Piqué logró los tres grandes objetivos que se había propuesto: mejorar los resultados del PP, legitimarse en el seno del partido -milita en él sólo desde enero de 1999 y nunca había pasado por las urnas- y, finalmente, reflejar la existencia del llamado efecto Piqué. Con los resultados de ayer, el PP de Cataluña rompe la tendencia a la baja que evidenció en todos los comicios celebrados tras el relevo de Aleix Vidal-Quadras.

Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.
Suscríbete
Vicens Gimenez

Regístrate gratis para seguir leyendo

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS