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Una de las mujeres descuartizadas en Alicante estaba embarazada

Una de las dos mujeres, cuyos cadáveres descuartizados fueron hallados el pasado jueves en tres bolsas de viaje abandonadas junto al arcén de la carretera N-332 en el término alicantino de La Vila Joiosa, estaba embarazada de seis meses, según han comprobado los forenses que practicaron la segunda autopsia a los dos cuerpos. La Guardia Civil sospecha que este avanzado estado de gestación pudo ser el detonante del asesinato: o bien porque la mujer pretendía huir de la red de trata de blancas que la explotaba para que su hijo naciera libre, o porque en ese estado había dejado de ser útil para los proxenetas. Se trataba de la mayor de las víctimas, con una edad comprendida entre 25 y 30 años; la otra tenía entre 17 y 24 años.

Los detalles aportados por la autopsia revelan también que los asesinos asestaron a las dos mujeres una veintena de puñaladas, "algunas de ellas en el corazón que son las que les causaron la muerte", como confirmó ayer el delegado del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Carlos González Cepeda.

Éste sostuvo ayer que las fuerzas de seguridad están convencidas de que detrás de estas muertes tan cruentas se esconde alguna de las diversas organizaciones criminales que operan en la costa levantina y que se enriquecen introduciendo en España de forma ilegal a mujeres de países con problemas económicos, sobre todo de Europa del Este, y explotándolas sexualmente en los clubes. Fuentes del caso apuntan hacia las mafias rusas instaladas en la zona.

Aunque las víctimas, cuyas cabezas no han sido localizadas, aún no han sido identificadas, el subdelegado en Alicante, Luis Garrido, comentó que tienen "un color de piel muy blanco, por lo que podrían ser de algún país de Europa del Este". Los "rasgos característicos" de los cuerpos y el buen estado de las huellas dactilares ayudarán a identificar a las víctimas, según Cepeda.

El delegado del Gobierno ha ordenado a la policía que le dé prioridad absoluta a la lucha contra estas redes que trafican con personas, tanto a la trata de blancas como a la explotación agrícola de inmigrantes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de marzo de 2000