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Entrevista:MIRA MILOSEVICHSOCIÓLOGA

"Cualquier ideología nacionalista niega la identidad individual"

Mira Milosevich (1966, Belgrado), socióloga y autora del libro Los tristes y los héroes, en el que narra un siglo y medio del nacionalismo serbio, cree que el caso de Serbia no es comparable al vasco. Se pronuncia contraria a cualquier nacionalismo porque entiende que este tipo de ideologías impide la autonomía del individuo y considera que se puede reconstruir una sociedad que ha padecido la violencia con transparencia ética y política.Pregunta. ¿Qué trata de contar en su libro?

Respuesta. Abarca un siglo y medio del nacionalismo serbio y trata, sobre todo, de comprender. No doy ningún tipo de soluciones definitivas, porque no creo en las soluciones finales. Y quiero decir, entre cosas, que el mal ejemplo puede ser un ejemplo. El caso de Serbia, en los últimos 10 años de la guerra, desintegración y destrucción de Yugoslavia, es un ejemplo que puede servir a Europa entera.

P. ¿Qué diferencias observa entre la sociedad vasca y la serbia?

R. A diferencia de la serbia, la vasca aún tiene una posibilidad de rechazar democráticamente lo que está ocurriendo. Aunque, como ocurre en muchos países, los políticos han quebrado las esperanzas de los ciudadanos, porque no se puede pactar con los que apoyan a los asesinos. En el País Vasco, el Gobierno de [Juan José] Ibarretxe ha perdido hace tiempo la credibilidad moral y ahora ha perdido la credibilidad democrática y política. En cualquier país del mundo un dirigente que gobierna en sus circunstancias debería dimitir, si se trata de un político íntegro. El PNV aquí es un peligro público. El País Vasco está dentro de un país en el que existe una Constitución, que se respeta; un país democrático en el que todavía la justicia y la ley deberían ejercer su poder y su deber.

P. ¿Cree que el Gobierno nacionalista de Euskadi no representa a todos los vascos?

R. Pienso que el PNV no representa a toda la sociedad vasca y lo digo desde la visión de observadora extranjera. Puedo no estar de acuerdo con una política nacionalista, pero si son elegidos tienen derecho a gobernar, pero eso no significa que se pueda pactar con un Haider o con HB.

P. ¿Cicatrizan las heridas en las sociedades que sufren la violencia?

R. Las heridas políticas tienen un largo proceso de curación, pero no es suficiente que se perdonen unos a otros. No se pueden curar con el perdón los agravios históricos y políticos. Es necesario un proceso de demostrar todas las falsedades y las manipulaciones que se hacen y quién las hace. Sólo con una transparencia política y ética es posible construir una sociedad democrática.

P. ¿La autodeterminación o independencia de Euskadi pondría fin al problema?

R. La división en el País Vasco entre nacionalistas y los que no lo son es evidente y por ello creo la autodeterminación no puede solucionar nada, porque siempre habrá vascos que estarán en contra. Se trata de acabar con métodos violentos en el campo político.

P. ¿Se entiende el nacionalismo en la Europa del 2000?

R. El nacionalismo cuando surge es una respuesta al universalismo y en la Europa de hoy se trata de un proceso dialéctico. Cuando más se insiste en una globalización y en una Europa unida, hay más posibilidades de que surja el nacionalismo, ya sea en Euskadi, en Cataluña o en Córcega. El nacionalismo no es bueno, pero Europa no se puede librar de él.

P. ¿Porqué cree que el nacionalismo es malo?

R. Cuando decidí abandonar mi país conseguí sentirme ciudadana del mundo y nunca me he autodefinido a mí misma como serbia. La pertenenecia nacional no es tan importante, porque sólo estrecha las visiones del individuo. Cualquier ideología nacionalista insiste en una pertenencia a un colectivo, lo que automáticamente niega la identidad individual. Niega la autonomía personal que creo que debe ser la aspiración del ser humano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de marzo de 2000