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El BNG aclara que su apoyo a un Gobierno progresista no sería "un cheque en blanco"

El Bloque Nacionalista Galego (BNG) aspira por vez primera a conseguir un grupo parlamentario en el Congreso y a convertirse en una fuerza tan decisiva como CiU, aunque desde una perspectiva de izquierdas. Los nacionalistas arrancan la campaña con más medios y mejores expectativas que nunca, y dispuestos a colaborar en una alternativa progresista al PP, partido con el que descartan un acuerdo poselectoral. En todo caso, su líder, Xosé Manuel Beiras, advierte de que su disposición a apoyar la hipotética investidura del candidato socialista, Joaquín Almunia, no debe interpretarse como un "cheque en blanco".Galiza, con capacidad para decidir es el lema electoral del BNG que resume sus objetivos políticos en estas elecciones. El nacionalismo gallego quedó reducido a cenizas en la transición, pero el constante crecimiento de los últimos años le ha hecho concebir esperanzas de situarse en una posición similar a la de vascos y catalanes, y condicionar de ese modo la política española.

El BNG destila optimismo ya que, según todas las previsiones, en el peor de los casos incrementará su actual representación de dos diputados. Sin embargo, su crecimiento en los últimos años le obliga a fijarse el objetivo de lograr grupo parlamentario, una meta verosímil aunque complicada. Dirigentes de la formación nacionalista admiten en privado que el cumplimiento de sus objetivos puede depender de apenas un puñado de votos. Un pequeño margen de algunos miles de sufragios y el modo en que se distribuyan entre las cuatro provincias gallegas pueden marcar la distancia entre una subida moderada y el gran éxito que supondría alcanzar los cinco diputados que se necesitan para formar grupo en el Congreso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de febrero de 2000