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La Guardia Civil localizó a Gadafi tras seguir varios meses a la novia de Kantauri

La captura el pasado miércoles en Tarnos (Francia) del ex miembro del comando Vizcaya de ETA Juan Carlos Iglesias Chouzas, Gadafi, es el último fleco, por ahora, de la vigilancia que durante dos años desarrolló la Guardia Civil, en colaboración con los servicios de información franceses, los Reseignements Généraux, en torno al jefe de los comandos ilegales de ETA José Javier Arizkuren, Kantauri, detenido en marzo pasado en París.

Las operaciones antiterroristas se asemejan a una madeja y, cuando parecen totalmente desentrañadas, siempre queda algún cabo suelto que permite seguir tirando del hilo. El 9 de marzo de 1999, la policía francesa irrumpió en el hotel Printania de París y detuvo a los cuatro etarras que se disponían tranquilamente a desayunar. Entre ellos se encontraba Kantauri, a quien la Guardia Civil llevaba casi dos años siguiendo, no sin dificultades, ya que en más de una ocasión le perdió la pista.La caída del jefe de los comandos ilegales de ETA, considerado el cerebro del frustrado atentado contra el Rey de 1995 en Palma de Mallorca, se celebró en Madrid como un éxito de la cooperación policial hispano-francesa, pero los investigadores apenas se tomaron un respiro.

La vigilancia a la que hasta entonces había estado sometido Kantauri se trasladó a partir de ese momento a su compañera sentimental, Concepción Iglesias Álvarez, de 34 años, a la que se dejó libre en la confianza de que tarde o temprano conduciría hasta algún destacado miembro de ETA.

La paciencia se vio recompensada el pasado miércoles, cuando Concepción, acompañada de un niño de cinco años -hijo suyo y de Kantauri- se encontró con Juan Carlos Iglesias Chouzas en el McDonald's de un centro comercial de la localidad de Tarnos, cerca de Bayona. Fueron los responsables de los Reseignements Généraux quienes decidieron, con la información de la Guardia Civil, que no valía la pena seguir esperando y que había llegado el momento de recoger el anzuelo.

Más allá de la importancia actual de Gadafi en la estructura de ETA, su captura tiene un importante significado, porque entre los 15 asesinatos que se le imputan está el que en 1991 costó la vida a Fabio Moreno, de dos años, hijo de un guardia civil, y porque varias veces ha conseguido zafarse de una segura detención; la última, a su llegada al aeropuerto de Roissy (París), procedente de México, en 1991.

Gadafi y Concepción Iglesias se encontraban ayer en la comisaría de policía de Bayona, donde han sido interrogados, aunque estaba previsto su inmediato traslado a París, para ser puestos a disposición judicial.

La Fiscalía de la Audiencia Nacional solicitó ayer al Juzgado Central de Instrucción número 2 que pida la extradición de Gadafi por un atentado frustrado contra un vehículo policial en Bilbao en 1989. El jueves, la fiscalía ya presentó una demanda de extradición por el atentado contra el cuartel de la Guardia Civil de Galdakao (Vizcaya) en 1988. En total, Iglesias Chouzas, de 37 años, tiene 28 órdenes de busca y captura en cuatro juzgados de la Audiencia Nacional.

Su entrega a España deberá esperar, pues Gadafi llevaba una pistola cuando fue detenido y tiene pendiente una condena de seis años que le impuso en rebeldía el Tribunal Correccional de París en 1998 por pertenencia a banda armada. También Concepción Iglesias fue condenada en rebeldía a seis años de cárcel en 1997 por servir de enlace con el comando que intentó matar al Rey. Su extradición no se plantea, ya que tiene la nacionalidad francesa.

Quien sí será entregado a España el próximo martes, salvo sorpresas de última hora, es el ex número uno de ETA Francisco Mugica Garmendia, Pakito, detenido junto a los restantes miembros de la cúpula de ETA en Bidart (Francia) en 1992. Tras cumplir ocho años de cárcel en el país vecino, la justicia francesa ha autorizado la extradición de Pakito para que responda de las 22 causas que tiene abiertas en la Audiencia Nacional, informa Europa Press. Entre otros crímenes, se le considera inductor del atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza, donde murieron once personas, incluidos cinco niños.

Un día antes de la entrega de Pakito, el lunes, el ministro del Interior francés, Jean-Pierre Chevenement, hará su primera visita a Madrid después de que ETA consumase la ruptura de la tregua con el asesinato del teniente coronel Pedro Antonio Blanco García, el pasado día 21. Chevenement pasará revista con su homólogo español, Jaime Mayor Oreja, a la cooperación policial entre los dos países. El encuentro precederá en 48 horas al viaje que el jefe del Gobierno español, José María Aznar, realizará el miércoles a París para reunirse con el presidente francés, Jacques Chirac.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de febrero de 2000

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