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Entrevista:MARI CARMEN GALLASTEGUICATEDRÁTICA DE ECONOMÍA

"Se ha encendido la alarma roja en la universidad y en la sociedad"

Mari Carmen Gallastegui suma muchas facetas: es catedrática en la Facultad de Económicas de la UPV, candidata a rectora, ex consejera del Gobierno vasco, investigadora, conferenciante, esposa y madre de tres hijos, tertuliana en la radio y colaboradora en otros medios informativos. Se peude recordar, por ejemplo, su Ventana económica que, de mano de la productora Pausoka, hizo ETB hace unos años.Gallastegui es conversadora convincente. Transmite lo que desea: sobre todo credibilidad, confianza y participación en sus ideas. Confiesa que es persona organizada más que ordenada y aplica un orden de valores en sus muchas actividades. Por eso saca tiempo para todo. "Ahora estoy bastante más relajada. En el curso 84-85 coincidieron mis exámenes de adjuntías y de cátedra, y entonces iba casi todos los días a Madrid y volvía a la noche para hacer la cena a mis hijos, que eran pequeños. Aquello fue duro".

Gira la conversación sobre tres temas de actualidad: la ley de paridad de hombres y mujeres en las listas electorales aprobada por la Asamblea Francesa, la Universidad y su candidatura a rectora y la situación de la economía y política vasca.

Pregunta. ¿Que le ha parecido esa ley francesa?

Respuesta. Cuando oí la noticia me dio un vuelco el corazón. Es una idea atrevida y progresista, porque va a servir para cambiar la cultura que existe en el mundo político con relación a las mujeres y la actitud de las más jóvenes porque tienen una oportunidad para demostrar su valía en cargos de mayor representatividad y responsabilidad.

P. ¿No es precipitar algo que ya se producía con naturalidad?

R. Puede ser, pero no es malo, porque así lo que podía lograrse en tres o cuatro generaciones puede conseguirse en una o dos. La mujer está ya en política, pero sobre todo en puestos que son más próximos a su mundo privado: alcaldesas, concejalas,... Ahora puede producirse ese salto, creo que en beneficio de toda la sociedad, porque la mujer aporta en política el hecho de estar más con los pies en el suelo y eso le hace ser más serena y más cercana a la realidad. La política nos la tomamos las mujeres tan en serio como los hombres, pero creo que estamos más pendientes de la responsabilidad que de la imagen.

P.Confirmada su candidatura a rectora de la UPV, ¿cuáles son las bases de su programa?

R. Que la Universidad sea una institución involucrada con la sociedad, pero con sus propios valores académicos y de investigación. Por tanto, debe liderar aquello que se le ha encomendado. La Universidad está para hacer una excelente docencia, acorde con la contemporaneidad que vive, y una excelente investigación, para que vaya por delante. Solo así será la institución que transmite confianza a las instituciones públicas y sociedades privadas, a los padres de los alumnos y a los mismos alumnos.

P. ¿No es éste, frente a los problemas y al cambio necesario, un momento arriesgado para asumir la máxima responsabilidad?

R. Es un momento de muchos retos, cierto. Un momento en que la formación es clave en una sociedad globalizada, del conocimiento y de la competencia, y que ha de ser, por tanto, una formación continua y actualizada permanentemente. Por tanto, hemos de cambiar métodos y formas. Siempre se ha dicho que saber es poder, ahora el poder no es sólo saber, sino saber entrelazar y compartir distintos saberes.

P. ¿Y como puede desarrollarse esta finalidad?

R. Creando redes de interés y de intereses, de objetivos académicos y de investigación compartidos, de colaboración entre departamentos, y de la universidad en su conjunto con la sociedad. Todo ello exige una transformación importante y una especialización muy fuerte.

P. ¿Pero eso no son sueños?

R. ¡No, que va, soy muy realista! La universidad no puede dejar pasar esta oportunidad. Además, ésa es nuestra función, más aún en un momento peligroso porque las empresas y otras instituciones empiezan a hacer su propia formación. Y hemos de demostrar algo que está en la mente de todos: que formar doctores es cada vez más importante para la sociedad que los demanda. Es el momento, y creo en ello y, por eso, me presento animada e impulsada por compañeros que trabajan cerca.

P. ¿No cree que se va a encontrar con una Universidad pendiente de demasiadas cosas: las demandas de tres campus, el bilingüismo y quizá el trilingüísmo, la reducción considerable de alumnos, la necesidad de apostar por la investigación, la competitividad y la tecnología, etcétera? ¿Pese a todo, sigue decidida?

R. ¡Claro! Pese al riesgo, a esos problemas y otros muchos, no me perdonaría dejar pasar esta ocasión. La Universidad tiene que ir en cabeza de los cambios. No podemos permitirnos llegar tarde a la revolución tecnológica impresionante, al nuevo fenómeno económico-social,... Necesitamos adaptarnos a un nuevo despertar, porque la alarma roja se ha encendido ya.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de enero de 2000