El fallo de Paco

"El fallo de Paco", desvela Justiniano Martínez, camarada de los tiempos duros, "es que no da codazos, no se pelea por salir en la foto ni en la cabecera de una manifestación". Tampoco su discurso -su forma de decir las cosas- es el de un político al uso. Francisco Frutos habla con una mezcla de vieja retórica comunista y de lenguaje vulgar y corriente, de hombre de la calle, en un tono monocorde, sin aspavientos. Así su contraste con el tono de Julio Anguita, teatral y grandilocuente, se hace más evidente.Ni él ni sus más directos colaboradores están de acuerdo con la etiqueta de soso que sus adversarios políticos se han apresurado en colocarle. "¿Qué fue lo que oí el otro día que me decían en una tertulia?", intentaba hacer memoria, "ah, sí, decían que era la alegría de la huerta... Pues, mira, si las cosas salen como deben salir, muchos de ésos las van a pasar canutas para seguir mi ritmo".


























































