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LA PRECAMPAÑA DEL 12-M

PSOE e IU harán hoy el último intento por salvar el acuerdo

Almunia insiste en la retirada de candidaturas mientras Frutos apuesta por un manifiesto

El último intento para llegar a un acuerdo programático y de gobierno se producirá hoy con una reunión entre las delegaciones del PSOE y de IU, que acuden con menos optimismo que en los encuentros anteriores, dados los planteamientos antitéticos que cada cual defiende. El PSOE dará por terminado el diálogo si IU no entra en la negociación sobre su retirada de algunas candidaturas e insiste en negociar sólo un manifiesto preelectoral, salvo que Almunia levante el límite temporal que él mismo impuso y que IU no acepta.

Los dos máximos representantes del PSOE y de Izquierda Unida, Joaquín Almunia y Francisco Frutos, respectivamente, se lanzaron ayer mutuamente, en primer lugar, y después a la sociedad, los últimos mensajes antes de que a las seis de esta tarde se reanude la negociación entre las delegaciones de sus fuerzas políticas, tal y como acordaron ayer el secretario de organización del PSOE, Ciprià Ciscar, y el secretario de la coordinación colegiada de IU, Víctor Ríos.Al margen de las palabras de buena voluntad y las continuas apelaciones a "la ilusión que se ha generado en la sociedad", recordado por Almunia y Frutos, las bases de partida no conducen fácilmente a la consecución de pacto alguno. El PSOE mantendrá la petición a IU de que el punto esencial es su retirada de candidaturas en lugares en los que nunca ha obtenido representación, de tal manera que sus votos unidos a los del PSOE permitan ganar un escaño en detrimento del PP.

Izquierda Unida, por su parte, descartada por el PSOE una coalición electoral, no quiere hablar del abandono de sus candidaturas en ninguna circunscripción y defiende como única salida posible la elaboración y proclamación conjunta de un manifiesto o declaración política que comprometa a ambas fuerzas a acudir en solitario a las elecciones y gobernar luego juntas si el resultado electoral se lo permite.

Esta hipótesis resulta inverosímil para el PSOE porque todos los estudios electorales apuntan a que IU no obtendrá representación suficiente como para completar con los socialistas una mayoría que haga frente al PP y a los nacionalistas.

Votos y escaños

"Sólo con papeles no se vive", dijo ayer Almunia en un acto a favor de la sanidad pública, a sabiendas de que IU quiere continuar la negociación sólo con la intención de sacar adelante un documento programático. "Un programa no tiene sentido si no puede aplicarse, y esto es posible si todos los votos se traducen en escaños", insistió Almunia para llevar al ánimo de los izquierdistas que la base de su oferta tiene dos aspectos indisolubles: escaños y programa.

Pero IU sí ve de mucho interés y eficacia hacer una declaración conjunta para un programa de gobierno. "Una declaración de contenido duro, no a la defensiva ni para cubrir el expediente, sino garantizando la seriedad de la izquierda y disipando los miedos potenciales que ahora esgrime la derecha azuzando la bicha de que vienen los rojos", dijo Frutos con ironía. El dirigente de IU advirtió "a la derecha y a los nacionalistas de que no se hagan ilusiones, que no respiren tranquilos porque el acuerdo es posible".

Casi a la misma hora, Almunia decía algo parecido. "La derecha está rezando, está suspirando para que no haya acuerdo, lo cual es un síntoma de dónde les aprieta el zapato, por mucho que Aznar con esa sonrisa crispada diga que no le preocupa". Después, Almunia hizo una advertencia y casi una acusación. "Espero que el PP no haga lo imposible y mucho menos lo inconfesable para evitar el acuerdo".

Frutos y Almunia hablaron también de la necesidad de no frustrar la ilusión despertada en amplios sectores progresistas. "Pido a IU que piense en la gente y no en salvar la cara y en intereses de partido", pidió Almunia.

Lo único comprobable ayer fue la resistencia de ambos a reconocer que las cosas apuntan a la ruptura a pesar de las evidencias en contra. En el PSOE consideran inviable que la propuesta de Almunia termine con una declaración que supondría, en la práctica, un pacto de no agresión y, por tanto, impediría a los socialistas pedir el voto de IU, en tanto que el PSOE no ganaría nada, según su percepción.

Los dirigentes de la coalición, mientras tanto, han decidido que este clima de pacto y el interés que han suscitado sus propuestas les beneficia, y sobre todo que no se pueden permitir el lujo de quedar como los culpables de la ruptura, por lo que prolongarán la negociación todo lo posible para tratar de forzar ese manifiesto conjunto. De hecho, mientras Almunia pone el plazo de hoy para alcanzar algún tipo de acuerdo, en IU hablan de "plazo político del PSOE" y no lo dan para nada por bueno porque entienden que la negociación debería continuar algunos días sobre todo para perfilar ese acuerdo programático de mínimos.

En la reunión de esta tarde, el PSOE pondrá encima de la mesa la petición de que IU se retire en 14 provincias y la presentación conjunta en 30 circunscripciones para el Senado con el objetivo de dar la vuelta en esas provincias a los resultados actuales: el PP tiene tres escaños, uno el PSOE y ninguno IU. El PSOE no descarta incluso flexibilizar algo más su petición. Los socialistas pedirán también a la delegación de la coalición de izquierdas que les ofrezca una contrapropuesta que, aunque no suponga la retirada, implique el mismo efecto para el PSOE, es decir la recuperación de 10 o 12 escaños en esas provincias donde el voto de IU acaba beneficiando al PP.

Los seis negociadores hablarán de todo a pesar de que en público unos y otros limiten los campos del diálogo. Los socialistas tratarán de convencer a los dirigentes de IU de que "el Gobierno ha hecho las cuentas y por eso está tan crispado", según miembros de la dirección del PSOE. Juntos arrebatarían la mayoría al PP en el Senado, y sin la presentación de IU en varias provincias habría más escaños para la izquierda. El argumento de IU es que por separado la situación puede ser la misma, ya que ellos tendrían mejor resultado que el que hasta ahora les decían las encuestas por el caudal de ilusión que se ha despertado en la opinión pública.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de enero de 2000