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Cúper castiga al 'Piojo' y el Valencia medita traspasarlo ya al Lazio

Mientras el técnico del Valencia, Héctor Cúper, castigaba ayer a su delantero Piojo López con cinco días fuera del grupo y sin entrenarse, el club de Mestalla estudia traspasar ya al jugador al Lazio, que ofrece pagar a plazos su cláusula de rescisión (unos 4.900 millones) para incorporarlo antes del día 31. El ambiente en el vestuario es tan denso que en el entrenamiento de ayer Fagiani y Farinós llegaron a las manos tras un lance del juego.

El Piojo, de 26 años, fue el jugador más decisivo del Valencia en el pasado curso: marcó 35 goles entre la Intertoto, la UEFA, la Liga y la Copa del Rey. Su actual primera vuelta, sin embargo, no ha sido tan prolífica: sólo ha logrado cuatro goles en Liga y tres en la Liga de Campeones. Sus relaciones con el técnico, su compatriota argentino Héctor Cúper, son muy tirantes desde el comienzo del campeonato. "El Piojo y Cúper son irreconciliables", dijo ayer un consejero del Valencia, partidario de traspasar ahora al jugador al Lazio, que quiere incorporar al delantero antes del 31 de enero, cuando se cierra el plazo de fichajes en Italia. Paralelamente, Cúper comunicó ayer que ha apartado al jugador del grupo durante cinco días: hasta el martes, lo que le impedirá jugar el domingo en Vitoria ante el Alavés. El Piojo no está autorizado ni siquiera a entrenarse por su cuenta. Estará cinco días parado a fin de "que se relaje", según explicó Cúper. "He estado hablando una hora con él [con el Piojo] y le he pedido que se relaje", dijo el técnico.

El Lazio pretende incorporar al delantero inmediatamente, sin esperar a junio, puesto que necesita con urgencia un goleador de garantías. La pelota está en el tejado del presidente del Valencia, Pedro Cortés, que debe decidir si acepta la oferta del club romano de pagar a plazos la cláusula de rescisión, o si, por el contrario, se opone y conserva al delantero al menos hasta junio. Porque el Valencia, si se marcha el Piojo, no podrá fichar a nadie hasta junio, con todo lo que le queda de la Liga y la Liga de Campeones. Cortés vivía ayer el dilema con gran incertidumbre, pues sabe que su presidencia corre serio peligro si el Piojo se marcha y el Valencia, décimo clasificado, continúa su caída en picado.

Las malas relaciones entre el Piojo y Cúper las destapó la semana pasada el entonces capitán de la plantilla, Paco Camarasa, que advirtió que el delantero argentino no estaba contento. Camarasa, que se entrenaba con el primer equipo pese a jugar desde principios de año en el filial, señaló que no había "alegría" en el vestuario y que fallaba "el trato humano". Dos días después, el Piojo no sólo ratificó las palabras de Camarasa, sino que admitió implícitamente que había llamado "falso" al entrenador después del partido de Copa del Rey ante Osasuna en Mestalla. Una semana después, Cúper primero apartó definitivamente a Camarasa de los entrenamientos; y ahora le ha dado cinco días de descanso al Piojo.

Mientras, el entrenador ha decidido concentrar dos días al equipo en Bilbao antes de enfrentarse el domingo al Alavés en Vitoria. Y de todas estas decisiones del técnicos se percibe un ambiente muy cargado en el vestuario, donde tanto Camarasa como el Piojo cuentan con muchos aliados: el capitán Mendieta, por ejemplo, buen amigo de los dos castigados. En el entrenamiento de ayer, Farinós y Fagiani acabaron a puñetazos tras una dura entrada del defensa argentino al centrocampista, al tiempo que el Kily González y Pellegrino se pelearon sin llegar a las manos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 28 de enero de 2000

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