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TENIS - OPEN DE AUSTRALIA

Conchita no soporta el ritmo de Hingis, y Agassi elimina a Sampras

En la final del Open de Australia no habrá ninguna española. Conchita Martínez demostró ayer en las semifinales que no puede soportar el ritmo de juego impuesto por las primeras jugadoras de la clasificación mundial. Perdió frente a Martina Hingis por 6-3, 6-2 en 1 hora de juego, y la suiza disputará el título a la estadounidense Lindsay Davenport que eliminó a Jennifer Capriati por 6-2, 7-6 (7-4), tras 1 hora y 21 minutos. La gravedad de la derrota de Conchita no la encierra el resultado, sino el hecho de que la aragonesa, de 27 años, constató dónde están sus verdaderos límites. Su derecha la ha llevado muy lejos, le ha permitido ser la única española campeona en Wimbledon, y alcanzar la final del open australiano en 1998. Pero ahora, tal como ella misma aceptó en su conferencia de prensa, hay un grupo de jugadoras compuesto por Hingis, Davenport y las hermanas Williams ("cuando adquieran algo más de consistencia") que está un eslabón por encima de las demás.Éstos son los límites de Conchita y lo seguirán siendo mientras no se decida de una vez por todas a dar un paso más y trabajar con intensidad su condición física. "Me siento decepcionada por haber perdido, pero poco", comentó la aragonesa. "Estaba muy cansada y jugué parada de piernas. No llegaba bien a la bola para pegarla. Hingis ha jugado muy bien, pero yo no estaba al cien por cien. Además, el viento también me molestó". Son justificaciones que suenan a excusa.

Conchita busca las victorias de una forma distinta a lo que se suele hacer ahora, o sea pegar lo más duro posible y desbordar a la rival. Ella tiene un revés cortado excepcional, y una derecha con la que sabe levantar la bola, liftarla, cortarla, angularla, pegarla, hacer dejadas. "Su estrategia es válida, pero debe ir apoyada por una fortaleza de piernas que Conchita no tiene", comentó ayer un técnico que sigue habitualmente el circuito.

Hingis mantuvo siempre el partido bajo control y ni siquiera pareció inquietarse cuando la aragonesa le rompió el saque, por primera y única vez en todo el partido, en el séptimo juego de la manga inicial para restablecer la igualdad en el marcador (tenía 3-4 y saque). Sin embargo, a partir de aquel momento Conchita perdió seis juegos consecutivos, lo que la llevó a un 6-3, 4-0 en contra.

Capriati perdió frente a Davenport, pero demostró que está en condiciones de codearse con ella. El ritmo y la intensidad de los peloteos que mantuvieron no están ahora mismo al alcance de Conchita. El partido mantuvo la intensidad hasta el desempate, que Davenport ganó por 7-4. En la final, la número dos mundial, disputará su 17º partido contra Hingis (están 9-7 de Lindsay). Davenport se impuso en los tres enfrentamientos que disputaron el año pasado sin perder ni una manga.

Espectáculo memorable

La primera semifinal masculina deparó un espectáculo memorable, pero tuvo un final inesperado. Andre Agassi y Pete Sampras debatieron durante casi tres horas su futuro en el torneo y produjeron un tenis de altísima calidad, adornado con momentos emotivos y de gran intensidad. Al final, Agassi, de 29 años, fue el ganador y se enfrentará en la final al sueco Magnus Norman (12º cabeza de serie) o al ruso Yevgeny Kafelnikov (2º), que esta madrugada debían disputar su semifinal. Agassi se impuso por 6-4, 3-6, 6-7 (0-7), 7-6 (7-5), 6-1. Dominando el partido por dos mangas a una, Sampras, de 28 años, tuvo su mejor oportunidad en el desempate de la cuarta, cuando ganaba por 4-3 y dispuso de dos saques que le habrían debido situar en match-ball. Agassi restó increíblemente para igualar a cuatro y Agassi ganó sus dos saques siguientes y aprovechó su único set-ball (7-5).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 28 de enero de 2000