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La izquierda catalana se presentará unida al Senado y formará grupo al margen del PSOE

La izquierda catalana presentará una candidatura unitaria al Senado con un programa común y el compromiso de formar en la Cámara alta un grupo propio al margen del PSOE. Los dirigentes del Partit dels Socialistes (PSC) y de Esquerra Republicana (ERC) superaron ayer los principales escollos pendientes y muy probablemente cerrarán el acuerdo con Iniciativa per Catalunya-Verds (IC-V) el próximo viernes, en la que será la primera reunión tripartita desde el inicio de las negociaciones. El pacto será ratificado formalmente a principios de la próxima semana.

El responsable de organización del PSC, José Montilla, fue ayer más cauto que su homólogo de ERC, Joan Puigcercós, al dar cuenta de la reunión que ambos celebraron. A la espera de incorporar a IC-V, Montilla se limitó a hablar de "avance significativo" cuando Puigcercós redujo los asuntos pendientes a "cuestiones técnicas".Entre los aspectos sobre los que aún no se ha llegado a un acuerdo destaca la elección del nombre, aunque con toda probabilidad aparecerá la palabra entesa para evocar la exitosa experiencia de 1977, cuando la izquierda catalana arrasó en las elecciones al Senado. ERC avanzó la propuesta de Entesa Nacional i de Progrés, pero los socialistas prefieren incluir el término federal.

Pero al margen de cuestiones de detalle, ayer quedaron resueltas las tres grandes áreas de discusión que han motivado una laboriosa negociación de más de un mes: la distribución partidista de candidatos -aunque todavía no se han decidido las personas que integrarán la candidatura-, la organización del grupo propio en el Senado -que podría llamarse Mayoría Catalana- y el esbozo de programa conjunto.

Todos ceden

En el reparto interno de candidatos todos han cedido: el PSC perderá un senador con independencia de que la coalición tenga éxito o fracase, pero consigue romper la equidistancia de Esquerra y acercarla al polo que lidera. ERC se asegura entre uno y tres senadores e Iniciativa tiene posibilidades de obtener dos senadores si la coalición triunfa. Así, el PSC decidirá los tres candidatos por Barcelona, dos por Tarragona, uno por Lleida y otro por Girona. ERC situará a un militante por Tarragona y, al igual que IC-V, tendrá candidatos en Lleida y Girona. En estas dos circunscripciones, donde el triunfo de la izquierda se presenta más incierto, el orden de los candidatos será: PSC, ERC e IC-V.

En 1996, el PSC y Convergència i Unió (CiU) obtuvieron ocho senadores cada uno. Los promotores de la candidatura unitaria consideran que el pacto permitirá a la izquierda vencer en las cuatro circunscripciones catalanas y obtener los 12 senadores que posibilita la actual ley electoral mayoritaria (el segundo partido siempre obtiene al menos un escaño).

La segunda gran área de discusión era la creación de un grupo propio en el Senado. Desde el primer día de negociaciones, la cúpula del PSC ha garantizado que la coalición no se supeditaría al PSOE. Ayer lo repitió tajantemente Joaquim Nadal en respuesta a las reticencias expresadas el lunes por el responsable de política autonómica del PSOE, Ramón Jáuregui.

Al final, los negociadores han alcanzado el acuerdo de crear un grupo propio de la izquierda catalana, pero con el compromiso de que el voto unido sólo se aplicará cuando se aborde el programa electoral conjunto, basado en la reforma en profundidad del Senado. En el resto de los asuntos, cada senador tendrá libertad de voto, con lo que los miembros del PSC podrán votar con los del PSOE si lo creen conveniente. Además, los tres partidos estarán representados en el órgano de dirección del grupo parlamentario.

En cuanto al programa común, tienen ya muy avanzado un borrador que se centra en la reforma del Senado y su conversión en una auténtica Cámara territorial inspirada en el modelo federal alemán. Entre otros aspectos, la coalición de izquierdas exigirá que el catalán pueda utilizarse con normalidad en el Senado y que esta institución tenga derecho de veto para las iniciativas legislativas que afecten a las comunidades autónomas. A pesar de que algunos de los aspectos propuestos podrían requerir la reforma de la Constitución, es improbable que el programa de mínimos la reclame explícitamente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de enero de 2000

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