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El Real Madrid gana el torneo de fútbol siete en un Sant Jordi repleto

El Real Madrid sumó ayer su tercer título en cuatro ediciones del Torneo Internacional de Fútbol7, disputado en un repleto Palau Sant Jordi de Barcelona. El equipo madridista derrotó en la prórroga de la final al Barça (1-0), con un gol de su capitán, Esteban Granero, que transformó de forma impecable, fuerte y con el empeine del pie derecho, un libre directo sobre la portería de Planchería. Pese al cansancio acumulado y a la tensión de los dos equipos, la final resultó muy equilibrada y también salpicada de acciones individuales preciosas. El Madrid exhibió un fútbol más vertical y de transiciones rápidas frente al juego combinativo y de toque de los azulgrana. El tercer puesto fue para el Athletic de Bilbao, que derrotó al Paris Saint Germain, por 3-2.

Éxito de público.

Los organizadores temían que el gran tamaño del Palau Sant Jordi pudiera limitar la asistencia de público. Era una experiencia novedosa y resultó también muy prometedora. Las gradas se colorearon con una media de 7.000 espectadores por jornada, y la final congregó a 12.500 aficionados. El torneo reunió a 33.000 espectadores, cifra récord para todas las ediciones.

Récord negativo.

El Partizán de Belgrado protagonizó el récord negativo: no ganó ninguno de los cuatro partidos de clasificación y, además, encajó 14 goles y no marcó ninguno. A falta de equipo, la afición se quedó con el fútbol de Stefan Babovic, hijo del legendario futbolista yugoslavo, que honró la zamarra con el 10.

La magia del 7.

En la mayoría de casos, vestirse la camiseta con el 7 es sinónimo de jugador talentoso. Alberto Lora, del Real Madrid, y Víctor Vázquez, del Barça, demostraron que son dignos sucesores de su ídolo común, Raúl, el 7 del Real Madrid, de la misma manera que mostraron su estima por el portugués Figo, el 7 del Barça.

La desdicha del Ajax.

Cuando era claro favorito para alcanzar la semifinal, el Ajax fue víctima del juego cicatero del Inter de Milán, que, fiel al fútbol del calcio, le bastó un golpe de fortuna para ganar. Los herederos de Bergkamp, Davids y Van Basten no fueron capaces de remontar el gol que se marcaron en propia meta, pero como compensación recibieron el reconomiento del público, que premió con una gran ovación su buen juego durante el torneo.

Cruyff acudió al Palau.

El torneo despertó el interés de técnicos del prestigio de Johan Cruyff y Radomir Antic, así como de Ángel Pedraza, que trabaja en los equipos inferiores del Barcelona y cuyo hijo, Marc, es una de las figuras del equipo azulgrana. También acudió Pirri y el presidente del Madrid, Lorenzo Sanz, así como el del Espanyol, Daniel Sánchez Llibre, y uno de los vicepresidentes del Barça, Josep Mussons.

El triunfo de los bajitos.

A los 12 años, cuenta sobre todo la inteligencia y la habilidad. En esta faceta, los bajitos llevan ventaja, pues su corta estatura les permite mayor destreza en la coordinación de movimientos. Vázquez (Barça), Lora (Madrid), Pariente (Paris St.Germain) y Babovic (Partizán), con su escaso 1,40 metros, fueron los que provocaron más aplausos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de diciembre de 1999

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