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La niebla obliga de nuevo a cancelar 40 vuelos en el aeropuerto de Barajas

La densa niebla que cubrió el aeropuerto de Barajas desde las ocho de la tarde del martes hasta el mediodía de ayer volvió a provocar graves molestias a miles de usuarios del aeródromo. La niebla obligó a cancelar 40 vuelos, entre llegadas y salidas. Otras 65 aeronaves sufrieron retrasos superiores a los 90 minutos debido a la reducción del número de movimientos por hora que adoptó Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA).

Los retrasos y las cancelaciones de Barajas comenzaron a las ocho de la tarde del martes, cuando se redujo la visibilidad en las pistas de aterrizaje y despegue. Los problemas se repitieron a primera hora de ayer. Por la mañana, la visibilidad en la plataforma de despegue era de 500 metros, mientras que en la de aterrizaje se quedó en 375. AENA redujo entonces el número de movimientos. Frente a los 75 habituales en una hora, Aeropuertos Nacionales los dejó en 44 (22 de salida y 22 de llegada) como medida de seguridad. Había 31 vuelos previstos que no podían salir. Se garantizaba una jornada más en la tradicional cadena de retrasos y cancelaciones.Durante todo el día, las compañías aéreas cancelaron 40 vuelos: 17 de Iberia, 13 de Air Nóstrum, cuatro de Air Europa, tres de Spanair y uno de Continental Airlines, otro de las líneas aéreas portuguesas y otro de Air France. La mitad de las operaciones canceladas eran de salida, según AENA. La niebla hizo que se repitieran las imágenes de largas colas en Barajas. Los pasajeros no pudieron pedir la tarjeta de embarque hasta saber si su vuelo tenía permiso para despegar. Eso motivó que las terminales estuvieran repletas de maletas y de pasajeros desesperados por las demoras a primera hora de la mañana.

El retraso medio en las salidas, que afectó al 48% de las operaciones, alcanzó la media hora a las ocho de la tarde. En llegadas, el 70% de los aviones aterrizaron tarde y la demora media llegó hasta los 68 minutos. El aeródromo madrileño tenía previstos para ayer 1.024 vuelos (509 llegadas y 515 salidas).

La niebla levantó pronto y eso evitó una jornada infernal. A las diez de la mañana, la visibilidad se incrementó hasta los 700 metros. Entonces, el aeropuerto incrementó las salidas y llegadas hasta los 60 movimientos. A partir de las 11.30, el aeropuerto volvió a operar a su máxima capacidad. El problema se dio entonces con los aviones que llegaban desde otras ciudades ya retrasados.

Estos problemas desencadenaron otros con la rotación de los aviones y las tripulaciones. Al haber sobrepasado el horario previsto de salida, se tuvo que esperar al cambio de tripulaciones o a la llegada de aeronaves que no habían despegado de los puntos de destino.

Mientras miles de pasajeros esperaban en las terminales del aeropuerto, el responsable de comunicacion de Aeropuertos Españoles, Carlos E. Rodríguez, señaló a Europa Press que el gabinete de crisis puesto en marcha para situaciones de emergencia fue "un éxito". Este gabinete lo formaron los directores de AENA y de Barajas, a los que se unió también el de Iberia. "La experiencia del primer gabinete ha demostrado que es un sistema útil para afrontar los problemas y, sobre todo, para paliar los errores en la información", explicó Carlos E. Rodríguez.

Según AENA, la previsión del tiempo anuncia nuevas nieblas los próximos días. Por eso, la institución aeroportuaria aconseja a los pasajeros que consulten con sus compañías aéreas los posibles cambios de horarios para confirmar la hora de salida y llegada de los vuelos y así evitar molestias innecesarias.

Pasajero ebrio

Por otra parte, el vuelo 207 de la compañía Britannia (Oslo-Gran Canaria) interrumpió su trayecto y tuvo que aterrizar en Barajas a petición del comandante de la aeronave. Tenía que desembarcar a un pasajero que "se encontraba en estado de embriaguez y provocaba altercados en el interior de la nave", según explicaron fuentes aeroportuarias a Efe. Una patrulla de la Guardia Civil se encargó de expulsarlo del aeropuerto. Antes de abandonarlo, le dio varias patadas a la puerta de una sala de recogida de equipajes y profirió insultos y gritos. El pasajero quedó en libertad, ya que el comandante de la nave no presentó denuncia contra él por su comportamiento. El avión partió de Barajas hacia Las Palmas a las 17.30, cuatro horas después de aterrizar en el aeropuerto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de diciembre de 1999

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