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La pérdida del poder en la Diputación y Vitoria sume en el desconcierto al PNV

Los nacionalistas no logran recuperase de la derrota y hacer oposición

Cinco meses después del paso a la oposición en las instituciones alavesas, el PNV no acaba de levantar cabeza en la provincia. El partido no está reaccionando con más presencia pública ante el fracaso electoral, ha dejado que el PP fiche a alguno de sus ex cargos públicos y son los portavoces institucionales los que tienen que cubrir con sus discursos la ausencia de consignas políticas desde el Araba Buru Batzar (ABB). Esta falta de dirección, unido al radicalizado discurso nacionalista de la dirección del partido desde el Acuerdo de Lizarra, está generando preocupación y malestar entre cualificados miembros del PNV alavés.

Está siendo una digestión pesada para el PNV de Álava. No es fácil asumir que la distancia entre la victoria y la derrota sea de trescientos votos, y que su coste sea tan elevado como pasar del poder a la oposición, tener que desalojar a decenas de afiliados que ocupaban cargos políticos y de confianza en en las instituciones y, además, sufrir la humillación de ver cómo el PP está captando a algunas de sus figuras políticas.El PNV perdió en las elecciones municipales y forales de junio el poder que había ostentado desde 1979 en las instituciones de la capital alavesa y en las de la provincia. Una presencia que mantuvo incluso durante los años difíciles de la escisión de Garaikoetxea, que situó temporalmente al socialista Fernando Buesa como diputado general y llevó al alcalde José Angel Cuerda a un viaje de ida y vuelta al partido. Ironías de la política, las elecciones en las que el PNV y EA pretendían cerrar aquella herida acudiendo con una candidatura conjunta significaron la pérdida de las principales instituciones a manos del Partido Popular. Y también del Ayuntamiento de Llodio, donde los enfrentamientos internos facilitaron la victoria de HB en la localidad del lehendakari Ibarretxe.

Casi medio año después, la organización nacionalista sigue sin recuperarse del varapalo electoral, y de sus consencuencias. El PNV se vio obligado a desalojar a más de 60 personas del Ayuntamiento y Diputación, entre cargos públicos, de designación y asesores. Pero, con todo, peor ha sentado a algunos nacionalistas al ver cómo el PP se está asentando con normalidad en la Diputación, sin que la dirección peneuvista, el Araba Buru Batzar sea capaz de reaccionar. "No existe una estrategia definida ni un debate político interno, y tampoco se está cuidadando a personas que son importantes dentro del partido", señala una de las voces críticas.

El PP ha fichado al ex diputado de Hacienda Juan Carlos Peral como un hombre de confianza del diputado general Ramón Rabanera y a otras personas independientes, pero con un perfil vasquista y una tradición de proximidad al PNV, como el diputado de Hacienda, Juan Antonio Zárate, o el de Agricultura, Gabriel Chinchetru.

Y todo eso está sucediendo a pesar de que los peneuvistas consideran prioritario recuperar la Diputación de Álava, y con ello el control del territorio menos nacionalista, para mantener una presencia homogénea en el conjunto del País Vasco.

A esos problemas se les añade la crispada situación política vasca, con el escoramiento del PNV hacia el soberanismo, que hace muy difícil que los nacionalistas alaveses puedan hacer oír su discurso más moderado para luchar por un espacio político que comparten en buena medida con el PP. Con ese telón de fondo y la retirada de un valor fijo como José Ángel Cuerda, el PNV de Álava está mostrando graves carencias para articular una política reconocible de oposición. De hecho, apenas ha convocado tres conferencias de prensa para criticar a los populares y más que una alternativa, que algunos miembros del ABB califican de "inexistente", lo que ha trascendido ha sido la existencia de disensiones internas, entre ellas la marcha de cuatro miembros de la ejecutiva en los últimos años. A difrencias de sus homólogos de Vizcaya, Javier Atutxa, y Guipúzcoa, Joseba Egibar, la proyección pública del presidente del ABB, José María Gerenabarrena, es nula y se ha mantenido siempre como un hombre en la sombra.

Más preparado para desempeñar el poder que para ejecer la oposición, los cargos electos peneuvistas se están encontrando graves dificultades para sobreponerse y encontrar el mensaje adecuado. Por regla general, el PNV de Álava ha sabido sintonizar con el carácter pragmático y moderado de la sociedad alavesa. Sin embargo, la radicalización del discurso nacionalista del partido y la alianza con EH "no nos está ayudando", confiesa un cargo público peneuvista.

Sintonía crítica

Sin llegar a discrepar abiertamente con la línea oficial, la sensibilidad dominante en PNV de Álava se muestra en sintonía con las últimas intervenciones críticos del ex lehendakari José Antonio Ardanza o de los hermanos Emilio y Juan Ramón Guevara, que desconfían del abrazo ideológico que su partido se ha dado con EH. El ex diputado general, Félix Ormazabal, declaró esta semana que la postura de Ardanza al reclamar más independencia respecto a HB, criticada implícitamente por Arzalluz en el Alderdi Eguna, le pareció muy bien. El propio ex alcalde José Ángel Cuerda, calificó el domingo de "ininteligible" la oferta soberanista que sugirió el portavoz Joseba Egibar en el Parlamento vasco y exigió "más claridad". Cuerda y los Guevara dieron su respaldo al Estatuto con su presencia en un acto organizado por el PP en la Diputación foral.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de noviembre de 1999

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