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La extraña desaparición de dos muelas de un etarra suicida

Los informes forenses confirman que el miembro de ETA José Luis Geresta se disparó en la sien junto a un asador de Rentería y que se le arrancaron dos molares ya muerto

La informes forenses avalan la hipótesis de la Ertzaintza de que el etarra José Luis Geresta Mujika, Ttotto, de 29 años, hallado muerto el 20 de marzo en las afueras de Rentería (Guipúzcoa), se suicidó. Frente a las afirmaciones de la izquierda abertzale de que "había sido asesinado por los aparatos del Estado" (el líder de EH Arnaldo Otegi llegó a referirse a esta muerte como un "nuevo episodio de guerra sucia") las pruebas realizadas sostienen que el miembro del comando Donosti se disparó un tiro en la sien derecha con una pistola Astra del calibre 6,35 la tarde del viernes 19 de marzo tras sentarse en una campa cercana al asador Zamalbide. Pero tras esta certeza subsisten incógnitas inquietantes, la principal: quién arrancó dos muelas del cadáver y por qué.Los siete informes del Instituto Nacional de Toxicología, coordinados por Manuel Sancho Ruiz, entre el 20 de abril y el 9 de junio, indican que el disparo en la sien derecha que acabó con la vida del terrorista se produjo "a cañón tocante". Los análisis realizados por los forenses para conocer si una persona ha disparado un arma pretenden constatar la existencia de residuos de disparo a través de la presencia de partículas exclusivas ("su presencia indica que disparó un arma o bien estuvo dentro del alcance de la nube de gases y residuos del disparo", se explica en el informe) y de partículas características ("cuando se encuentran en cantidad, sí se consideran residuos de disparo"). En la mano derecha de Geresta, con la que presuntamente se disparó, "había una partícula exclusiva y abundantes partículas características de residuos de disparo", y en la izquierda "únicamente partículas características", según el informe firmado por el facultativo de la Sección Criminalística, Jesús Agudo Ordóñez. En las ropas de Geresta sólo se han encontrado partículas exclusivas, lo que "no sorprende" a los forenses, ya que "el arma era de pequeño calibre y el disparo se realizó a cañón tocante".

Además se confirma la tesis del Ministerio del Interior de que Geresta falleció donde fue encontrado: la tierra de su calzado presentaba "una composición mineralógica similar a las muestras" recogidas junto al cadáver. Se constata que todas las manchas de sangre en la ropa "coinciden" con la del etarra.

Esos informes también atestiguan que al cadáver del etarra le extrajeron dos muelas. En el informe de la primera autopsia el forense Miguel Ángel Carnicero no reflejó la falta de ambas muelas, bien porque no miró dentro de la boca por tratarse de una muerte por disparo o porque aún estaban las piezas en su lugar.

La hipótesis que manejó la investigación, aunque sin aportar ningún dato para corroborarla, es que alguien le arrancó las muelas a Geresta en la morgue del cementerio de Polloe, un lugar de relativo fácil acceso (numerosos policías, empleados de las funerarias y del cementerio y los forenses poseen llaves del depósito) y sin custodia específica. Personas que asistieron a la segunda autopsia (solicitada por la familia del etarra) han revelado que se empezó por observar una rugosidades en la planta de los pies y "casi de inmediato se pidió que se le abriera la boca para comprobar la dentadura". El forense se sorprendió al ver que le faltaban dos muelas y que otra había sido cortada.

Los tres informes sobre la mandíbula y ficha dental de Geresta apuntan a que la extracción de las dos muelas del maxilar inferior derecho fue "perimortem y completa". "La presencia objetiva de líquido serosanguinolento en el fondo del alveolo es poco compatible con una extracción previa a la muerte en más de unos minutos, pues de lo contrario observaríamos en este lugar [el alveolo] un coágulo organizado, no apreciándose dicha formación [coágulo]". En cualquier caso, los forenses señalan que no hay indicios de que estas lesiones se produjeran "muy próximas a la muerte" de Geresta, ya que entonces debería haber restos "microscópicos de hemorragia" en la encía o el hueso alveolar. Sobre la pieza cortada, los informes indican que "seguramente el corte se hizo con un instrumento de filo o incluso con una fresa, pero no con un instrumento de corte por presión tipo tenaza o alicates, ya que en ese caso el diente se habría fracturado, probablemente astillándose". Los forenses tampoco consideran "muy probable" que existiera una prótesis en el diente serrado.

También se sabe que Geresta no había tomado antes de morir ningún tipo de droga. El extraño comportamiento del etarra en vísperas de su fallecimiento se atribuye a un "proceso de delirio persecutorio o paranoico", en apreciación del jefe del Instituto Anatómico Forense de Bilbao, Rafael Alcaraz.

Pistola a la izquierda

Los informes, sin embargo, no aportan luz sobre dos aspectos polémicos: la pistola que Geresta disparó en su sien derecha apareció en el lado izquierdo y el etarra tenía el dedo pulgar enganchado parcialmente en el bolsillo del pantalón. El catedrático de Medicina Legal Luis Concheiro, asegura que en "los cuadros compulsivos y las sacudidas" que pueden producirse "en los cuatro o cinco segundos posteriores al disparo" algún dedo pueda terminar "enganchado" en un bolsillo del pantalón. Por el contrario, asegura que "no es muy habitual" que la pistola apareciera a la izquierda, entre otras cosas por el retroceso del arma. Los forenses consultados indicaron que habría que conocer la trayectoria del disparo, en qué lugar se encontró la bala (enterrada cerca del cadáver) y la posición exacta de la cabeza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de noviembre de 1999