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Ultimátum de la patronal francesa a Jospin por la ley de las 35 horas

La patronal francesa propuso ayer "la refundación del sistema social" y desplegó un abanico de condiciones sobre su permanencia en los organismos que gestionan la Seguridad Social, a partir del año 2000, si el Gobierno de Lionel Jospin financia la ley de la jornada semanal de 35 horas como tiene previsto. Los empresarios dieron así un portazo a esta polémica ley y a la última propuesta oficial de financiación del proyecto, que consistía en un aumento del impuesto al alcohol.

"Ha llegado el momento de refundar nuestro sistema social" declaró ayer Ernest-Antoine Seillière, presidente del Movimiento de Empresas de Francia (MEDEF). Seillière, que había amenazado con abandonar inmediatamente los organismos en los que la patronal, conjuntamente con los sindicatos, gestiona fondos relativos a los subsidios de paro y pensiones de jubilación, ha optado por ponerle un plazo al Gobierno: "El MEDEF cesará su participación en la Seguridad Social el 1 de enero del 2.000 si sus fondos son objeto, directa o indirectamente, de algún tipo de sangría".Pese al ultimátum de la patronal, el texto de la ley de financiación de la Seguridad Social fue aprobado por 280 votos a favor contra 246.

Amenaza con plazo

La amenaza responde a la intención gubernamental de, primero, reclamar a sindicatos y patronal que participasen en la financiación de la aplicación de la semana laboral de 35 horas, y luego, ante las protestas de unos y otros, querer encontrar el dinero necesario -5.500 millones de francos- en un impuesto sobre el alcohol que indirectamente priva de ingresos los llamados organismos paritarios.La MEDEF decide no romper la baraja hasta el 1 de enero del 2000 pero exige que sus condiciones sean respetadas "durante los próximos cinco años" y que "sea retirado el artículo 11 del proyecto de segunda ley sobre las 35 horas", el artículo que hace referencia a la contribución económica de los organismos sociales.

Los dos sindicatos que mayor presencia tienen en los citados organismos paritarios son la CFDT (reformista gestionario) y Force Ouvrière (FO, que representa el izquierdismo de tradición anticomunista). Y los dos se han manifestado interesados por una propuesta que les permite guardar la gestión de importantes cantidades de dinero, mayores ahora debido a la disminución del número de parados y al aumento de cotizaciones. No obstante, ambas centrales sindicales se preguntaron, en sendos comunicados, hasta qué punto se puede entablar negociaciones sobre el paritarismo con el MEDEF cuando sus dirigentes amenazan continuamente con abandonar los organismos sociales.

Seillière aprovecha la bonanza económica para abogar por "una refundación del sistema social". Según él, ese sistema creado en la inmediata posguerra tiene que ser liberado de su estatismo y reclama una nueva reglamentación laboral, de protección social y de seguro de paro, así como nuevas bases para los contratos temporales, los acuerdos interprofesionales y los criterios de representatividad. Frente a la "nacionalización", es decir, "el intento constante de la dominación de los agentes sociales por el Estado y por la ley", el MEDEF propuso que "los agentes sociales tomen la iniciativa sobre la base del diálogo social y los acuerdos libremente negociados entre ellos", remarcó Seillière.

Entre esos acuerdos, sobre todo firmados por el MEDEF y FO, destacan los del sector metalúrgico, que utilizan la flexibilidad propiciada por las 35 horas para, sin crear empleo, multiplicar las horas extras. "Hay que poner fin a la apropiación del poder que, año tras año, ha llevado a cabo el Estado desde que acabó la guerra", declaró un belicoso Seillière.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de noviembre de 1999

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