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El goleador que España rescató

El Zaragoza resucita a un delantero condenado a la rutina de Inglaterra

Las primeras noticias de Sabo Milosevic, delantero del Zaragoza, provienen de Birmingham, como corresponde a todo jugador yugoslavo en ebullición. Belgrado o Mostar producen lo que el resto de Europa pule y cultiva. Es el destino de la cantera más productiva del continente , esa que fabrica deportista hechos y derechos, tan competitivos como dispuestos a la emigración, en todo aquello que tenga que ver con los deportes colectivos (fútbol, balonmano, baloncesto).Sin embargo, Milosevic no disfrutó en Inglaterra, a pesar de militar en un equipo con pedigrí y disponer de un marchamo de calidad que le otorgaba una cierta jerarquía en el colectivo. Se diría que sufrió, como le ocurriera a su compatriota Kovacevic en el Sheffield. Ambos resucitaron en España, en una Liga que resguardó mejor sus cualidades y rebuscó en sus matices.

Milosevic, a pesar de las apariencias, es un delantero más versátil que potente. Para ser un killer al modelo inglés le falta peso (78 kilos) para responder a su altura (1,86 metros). Su morfología demuestra tanta presencia como capacidad para el desplazamiento. Birminghman es una ciudad típicamente británica (clásica y recogida) con un equipo -en su época- típicamente británico. Milosevic casi nunca superó el papel de meritorio, supeditado al influjo que despertaba en la grada y en el juego un futbolista también portentoso, Dwigth Yorke, que eclipsaba no sólo su imagen sino que cerraba en buena medida sus movimientos. El Atlético se fijó en Milosevic cuando le amargó la vida en la Copa de la UEFA, pero el Zaragoza hizo algo más, lo contrató, en sustitución de Dani y Morientes, al mismo tiempo.

El Zaragoza hizo algo más, lo rescató para el fútbol versátil, lo hizo válido para el fútbol frontal y lateral, para la verticalidad y para el espacio. Ayer renegociaba su contrato (expira en el 2002) con el presidente Solans, ante el zumbido de ofertas que le circundan. Los tres goles ante el Racing le acercan a la senda del trofeo al máximo goleador. Mientras tanto ha conseguido ser el primer jugador zaragocista de la historia que marca en seis partidos consecutivos. Milosevic, un genuino producto yugoslavo, se ha convertido en una manufactura española. Esta Liga lo salvó y él lo agradece: "En Inglaterra, sólo se corre", recuerda ahora.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de octubre de 1999

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