Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

La receta del doctor Wyoming

Debe ser por deformación profesional, pero lo cierto es que ayer el doctor José Miguel Monzón aceptó dar en Castellón un diagnóstico de los medios de comunicación. Este médico que ejerce de todo menos de galeno, es más conocido por la audiencia como el Gran Wyoming. El padre de Caiga quien caiga, esa criatura televisiva que va por su cuarta temporada de éxito sin precedentes, dijo que "ahora nos formamos con los medios de comunicación". Este irreverente presentador cree que "lo abarcamos todo; incluso Timor". "Los que mandan", explicó anoche, "piensan obsesivamente que los medios de comunicación los van a catapultar".Obviamente no rehuyó hablar de la materia prima, los objetivos de sus reporteros, con la que elaboran sus programas. De Aznar, con el que comió una vez en la Moncloa, afirmó que no es un ser espectacular, "Marlene Mourreau es mucho más impactante". Sobre la compra de Mario Conde de un partido entero para presentarse a las elecciones indicó que le pareció muy fuerte. "Creo que un hombre aupado por periodistas como Pedro J. Ramírez, Isabel Sansebastián y Jesús Cacho y con un agujero de 400.000 millones en el banco que presidía, es noticia y por eso fuimos a verle", aclaró. Por último, sobre si irá a ver a Pinochet si lo extraditan a España, fue explícito: "Me pondré de luto por respeto a los que lo han llevado durante tantos años".

El Gran Wyoming llegó invitado por la Associació d"Amics de la Natura. Su conferencia Comunicación: La obsesión de los medios, constituye uno de los platos fuertes del ciclo cultural programado por esta organización castellonense. Inevitablemente, las referencias a su programa dominical fueron una constante: "Lo que no hacemos es retocar lo que otros dicen, ni tampoco doblarles la voz". Sin embargo, admite "que manipulación es también dejar en 20 segundos tres minutos de respuesta". Su programa, importado de Argentina, gira en torno a él. Su modestia y su sentido del humor no le impiden reconocerlo: "Yo soy responsable del 90% del éxito y me llevo el 90% del dinero. Eso sí, el trabajo lo dejo a mis compañeros". El presentador desveló en su conferencia que los sueldos televisivos están disparatados; vaya, que están por las nubes.

Este artista, que hace también a ratos de actor, músico, escritor y showman, tiene muchos rostros. "Yo soy tímido y me ingenié un personaje con mucho morro que es del que vivo". Ayer, serio y formal, sin traje oscuro ni gafas de sol de todo a cien, explicó cómo el nombre se lo adjudicaron cuando entró a formar parte de una banda que actuaba en banquetes. El cantaba entonces temas de los Beatles y de Bob Dylan. "Cuando me admitieron me asignaron Wyoming", recordó. El adjetivo se lo antepuso más tarde él mismo para "autoestimularse" en mundo del rock.

A este madrileño del barrio de la Prosperidad, que ha cumplido ya los 44 años, le sigue sorprendiendo que el éxito de CQC, su programa de Tele 5, no se les haya subido a la cabeza a los miembros de su equipo. "Es rarísimo que siete artistas llevemos una buena relación personal tanto tiempo", confiesa. Entre sus reporteros, completamente uniformados de negro, figuran dos valencianos, Tonino y Arturo Valls. Del primero afirmó que es una pena que abandonara el papel que lo bordaba. "Se ha ido rebelando", puntualizó en tono de broma. Un señor tan culto y que sabe tantos idiomas debe tener dificultades, según él, para ir encarnando ese papel de bobo permanente.

Este comunicador, con un estilo propio muy definido, desveló en Castellón algunos de los entresijos de su programa. Confesó que algunas veces les han pedido que no vayan a un acto público, pero que sobre todo, sus "víctimas" han aprendido a adoptar precauciones ante la inoportuna visita de los periodistas de CQC. "Han inventado nuevos trucos para desarticularnos", afirmó. "Hemos encontrado casos en los que han contratado a viejecitos camuflados para que nos impidan trabajar a base de pisotones o tirones de micro".

El polifacético Wyoming sabe que la mina de oro que ha encontrado es deseada por otras cadenas y otros profesionales. "Corremos el riesgo de la competencia", advirtió en referencia a dos programas que están en la recámara y que se emitirán muy pronto. Ello puede propiciar, según relató ayer a su auditorio de incondicionales, que algunas ruedas de prensa se conviertan en "ferias ambulantes". Sin embargo, como médico que es sabe lo que hay que recetar a los televidentes cada domingo desde la pantalla del televisor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de octubre de 1999