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"Ahora toca aplaudir"

Jordi Pujol demostró ayer en Sabadell el control que ejerce sobre el público entregado en cuerpo y alma que asiste a sus mítines. El líder nacionalista intervino ayer en esta ciudad en un mitin ante unas 400 personas, la mayoría de avanzada edad. El dominio de Pujol llegó a límites insospechados al ordenar al público cuándo debía aplaudir y cuándo no. Sus indicaciones fueron cumplidas a rajatabla. El presidente catalán recurrió a una anécdota atribuida al pintor Santiago Rusiñol para ejemplificar el trato que recibe Cataluña del Gobierno central en sus revindicaciones. Contó que en cierta ocasión el pintor, que tenía deudas con su sastre, le echó en cara a éste un día por la calle los presuntos defectos de los trajes que confeccionaba, hasta que el hombre, avergonzado, dejó de perseguir a Rusiñol para cobrar. Pujol afirmó con contundencia que había conseguido más del PP que del PSOE. Tras la frase, los 400 asistentes irrumpieron en aplausos. Pujol les interrumpió: "No aplaudan porque pensarán que es por el PP". Y se produjo el silencio. Pujol añadió: "Ha sido mérito de CiU. Y ahora sí toca aplaudir". Y todo el mundo aplaudió.

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