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Rotación permanente

La salida de Pedro Pérez de la dirección general de Telefónica es sólo una más de las permanentes reestructuraciones a las que Juan Villalonga ha sometido a la empresa desde su llegada a la presidencia, en 1996. La agitación comenzó a finales de ese año con la fulminante salida de Marcial Portela al frente de Telefónica Internacional (TISA).Juan Perea, uno de los ejecutivos que trabajaron con Villalonga en Bankers Trust, tomó el relevo en TISA, pero a mediados de 1998 fue sustituido por el portugués Antonio Viana. Perea pasó entonces a Telefónica Interactiva acompañado de José Antonio Sánchez, a quien Villalonga contrató como subdirector general de comunicación en 1997 para sustituir a Andrés Tejero, procedente también de Bankers Trust. Tejero es aún responsable de compras y de la filial inmobiliaria.

A mediados de 1998, Javier Revuelta, que empezó como secretario general con Villalonga, pasó de consejero delegado a vicepresidente de la nueva Telefónica, dividida desde entonces en siete filiales. Al frente de Telefónica Media se colocó Arturo Baldasano, amigo de la familia Villalonga, y relegado tras el fichaje de José Antonio Ríos, vínculado anteriormente al Grupo Cisneros. Se incorporaron entonces al centro corporativo Fernando Abril Martorell como responsable de finanzas y ahora presidente de Telefónica Publicidad e Información, y Luis Martín de Bustamante como consejero delegado de Telefónica de España.

Villalonga introdujo la retribución con opciones sobre acciones que se pueden ejecutar a partir de febrero del 2000 para unos 250 directivos. Fuentes de la compañía reconocen que, conforme se acerque esa fecha, "habrá más movida".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de septiembre de 1999