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Ingresa en prisión un supuesto terrorista del GIA capturado por segunda vez en Valencia La Policía lo detuvo en la estación de autobuses cuando se disponía a partir de viaje

El Cuerpo Nacional de Policía capturó el viernes por la tarde en la estación de autobuses de Valencia a un supuesto miembro de la organización terrorista argelina GIA (Grupo Islámico Armado). Se trata de Soubi Khaouni, alias Soubi Kunic, de 36 años, un "viejo conocido" de la Brigada de Información valenciana: ya lo detuvieron en abril de 1997 junto a otra decena de supuestos integrantes del GIA, pero un juzgado lo dejó en libertad poco después. La titular del juzgado de Instrucción número 11 de Valencia ordenó ayer su ingreso en prisión tras tomarle declaración.

Los agentes de la Brigada de Información vigilaron de cerca todos los movimientos de Khaouni durante su estancia en Valencia para intentar capturar a otros miembros de la organización o conocer más detalles sobre su funcionamiento. Finalmente, el viernes a las 16.50, cuando vieron que el sospechoso estaba a punto de abandonar la ciudad en autobús, decidieron detenerle en la terminal. Sobre él pesaba una orden de busca y captura internacional por colaboración con banda armada dictada por el titular del Juzgado Central de Instrucción número 5, el magistrado Baltasar Garzón. La policía está convencida de que bajo su aparicencia inofensiva -es un tipo chaparro y poco corpulento, de aspecto tranquilo, con gafas y coleta- se esconde uno de los principales responsables de la célula del GIA que fue desarticulada en Valencia a principios de abril de 1997. En la llamada Operación África, dirigida por Garzón, fueron detenidos 11 supuestos miembros del GIA en Valencia y Figueres. Entre ellos estaba Khaouni, un miembro tan destacado de la banda, en opinión de los agentes, que tenía "contacto directo" con la cúpula del GIA en Argel. Los investigadores acusaban a los 11 detenidos de formar parte de un grupo de apoyo y enlace de los miembros de la organización terrorista islámica entre Argelia y Europa. Facilitaban documentos, viviendas y vehículos a los miembros de la banda encargados de ejecutar los atentados e incluso les ayudaban a prepararlos. Pero al igual que la gran mayoría de sus compañeros, Khaouni fue puesto en libertad poco después por falta de pruebas. Un mes después de la operación, sólo quedaba ingresado en prisión (en Alcalá Meco) uno de los 11 detenidos. Tras registrar a Khaouni, la Brigada de Información le intervino dos cartas de identidad italianas, fotocopias de un pasaporte tunecino, con sus fotografías y datos de identidad falsificados, así como 2.300.000 liras y 63.000 pesetas. Durante el interrogatorio al que fue sometido en la Jefatura Superior de Policía, el argelino apenas pronunció monosílabos y respuestas evasivas a desgana. Ninguna novedad para los policías. "Los terroristas islámicos actúan por convicción religiosa", comentaba ayer un responsable policial, "están persuadidos de que con sus atentados cumplen una misión sagrada, no tienen nada que ver con el clásico delincuente que puede traicionar a sus compañeros para que le rebajen la pena". A pesar de su parquedad, la jornada de los policías encargados de la investigación -entre los que se incluía, como es habitual en él, el jefe superior Segundo José Martínez- se prolongó hasta las cinco de la madrugada. Tenían que recabar datos de diversas unidades policiales sobre las andanzas del supuesto terrorista antes de presentarlo ante el juez de guardia. El argelino fue puesto a disposición de la titular del Juzgado de Instrucción número 11 de Valencia en la mañana de ayer. Tampoco fue mucho más expresivo en esta ocasión, según fuentes del caso, exasperadas por tener que arrancarle las palabras "con cuentagotas". Traslado a Madrid Pero la comparecencia se prolongó hasta más allá de las dos de la tarde porque la juez tuvo que ausentarse para atender otro caso. A su regreso, firmó la orden de ingreso en la prisión de Picassent (en la que durmió anoche el detenido) y se inhibió en favor del Juzgado Central de Instrucción número 5, que había dictado la orden de busca y captura. Khaouni permanecerá recluido en el penal de Picassent durante el fin de semana. Luego, será trasladado a Madrid para que el juez Garzón pueda interrogarlo sobre su supuesta implicación en diversos atentados terroristas. El GIA está detrás, en opinión de la Policía, de numerosos actos sangrientos cometidos en Francia, como el atentado en el metro de París, que costó la vida a dos personas e hirió a una veintena, o el asesinato del obispo francés de Orán, monseñor Claveríe.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de septiembre de 1999