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El Supremo ratifica por sentencia la prohibición de cámaras en su sede

La prohibición de cámaras fotográficas, de televisión y de vídeo en el Tribunal Supremo -excepto para actos institucionales o gubernativos solemnes- no afecta al derecho fundamental a la información, dado que la publicidad de los juicios se garantiza con el acceso de la prensa escrita, la existencia de una sala de prensa en el Supremo y las medidas que pueda adoptar cada sala en la que haya de celebrarse un juicio. Así lo establece la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Supremo, en una sentencia por la que rechaza el recurso presentado por la Federación de Asociaciones de la Prensa y por 26 periodistas, contra un acuerdo de la Sala de Gobierno del alto tribunal que estableció esa prohibición en 1995.La sala que ha dictado esta sentencia, presidida por Enrique Cáncer, reconoce la trascendencia institucional de dar el máximo amparo a la libertad de información y a los medios precisos para obtenerla. Sin embargo, el ejercicio de esa libertad "no puede alcanzar el extremo de desvirtuar sustancialmente el desarrollo del acontecimiento sobre el que se está adquiriendo la información".

Para la sala, "parece que lo que se viene a reclamar es una suerte de total libre tránsito y acceso a todas las dependencias del Tribunal", pero "esta pretensión colisiona con la circunstancia de que la sede del Tribunal, aparte de unas razonables medidas de seguridad, es un recinto donde se ejerce una función pública, que a su vez implica una labor ordinaria, normalmente no apta para ser noticia y que por eso no justifica que la prensa asista con carácter general a su desempeño".

"Cuando en el acuerdo de la Sala de Gobierno de 5 de octubre de 1995 se hablaba de eliminar toda connotación de espectáculo, así como las tensiones o presiones que puedan alterar la serenidad y reposo convenientes de queines declaran o informan, poniendo en riesgo su libertad de expresión o derecho de intimidad e imagen, se estaba poniendo de manifiesto una preocupación sobre la posible incidencia negativa de la presencia de los medios audiovisuales en el desenvolvimiento natural de las actuaciones judiciales". Salvada la publicidad de los juicios cuando en cada caso lo decidan las respectivas Salas, el Supremo no considera que la restricción de su acceso al Palacio del Tribunal "constituya otra cosa que una razonable prevención", y rechaza que la norma recurrida pueda calificarse de "anticonstitucionalmente restrictiva ni del derecho a la información, ni del principio de publicidad de los juicios".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de julio de 1999