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Zivanevskaia es el relevo de López Zubero

Nina Zivanevskaia es la nueva estrella de la natación española. Se empezó a confirmar en marzo, cuando nada más nacionalizarse batió todos los récords de España en su modalidad, espalda, en cuanto se tiró a la piscina como española. Pero le faltaba demostrarlo, como ya había hecho con su país de origen, en una competición más importante que los Campeonatos de España o la Copa Latina. Y ayer mismo, en las series y semifinales de los 100 metros espalda de los Europeos de Estambul, hizo una exhibición. En un deporte como la natación, donde raramente se dan sorpresas al no influir más factores que las propias fuerzas de los nadadores en cada calle, Zivanevskaia debe ser hoy medalla de oro. Es el relevo femenino del retirado y multilaureado Martín López Zubero.Nina, casada con un español al que conoció en Málaga durante una concentración del equipo ruso, dio ayer un pequeño susto en la serie. Pasó sólo sexta de las ocho participantes con 31.70 segundos en los primeros 50 metros. Sin embargo, en un ejemplo elocuente de su calidad, remontó en el segundo largo porque nadó lo que denominan los técnicos "en negativo", es decir, de menos a más. Y con 30.54 en ese tramo sumó 1.02.24, mejor tiempo de todas las series, por más de un segundo (1.03.29) que la francesa (de origen rumano ella) Roxana Maracineanu, ganadora el martes de los 200. La superó con toda comodidad desde los 60 metros.

En las semifinales, con la principal rival en la misma serie, la alemana Sandra Völker, que se había relajado en su primera prueba con el quinto mejor tiempo (1.03.65), Nina también impuso su ley. Ya no quiso relajarse y pasó primera en el viraje, con 29.82, para ganar con 1.02.46, peor tiempo, pero suficiente para seguir siendo el mejor ante la alemana, 1.02.70. Maracineanu, en la primera semifinal, hizo el tercer registro, 1.02.85. Parece que los 100 le vienen algo cortos, pero entre ellas está el podio. Y la nueva española es la gran favorita. Es la reina, mientras el holandés Pieter Van den Hoogenband es el rey absoluto. Hoy puede sumar en los 200 libres su cuarta medalla de oro. Llega a la final también como el mejor (1.47.79 en semifinales, ayer).

Dos quintos puestos

La jornada vivió tres récords de Europa. En los 50 espalda, los 25.66 segundos del alemán Stev Theloke, que ya ganó los 100. El español David Ortega, sin ser López Zubero, fue un digno quinto, con 26.17. También quinta, con 2.19.40, acabó Lourdes Becerra en los 200 estilos ganados, como los 400, por la ucrania Jana Klotchkova. Las otras dos plusmarcas fueron en semifinales. La holandesa Inge de Bruijn, que no quiere perder los 100 mariposa como los 100 libre, nadó con rabia. Hizo 59.59 en series y ella misma se sorprendió después con la plusmarca de 58.92, batida por una centésima. María Peláez, campeona de Europa en Sevilla de 200, bastante hizo con batir en series el récord de España de la que no es su prueba, 1.01.12. Pero no se metió en la final. Había que bajar de 1.01.00.En 50 braza, la potentísima británica Zoe Baker mejoró sus 31.52 con 31.43. Francia logró los títulos masculinos de 200 mariposa, con Franck Exposito (1.57.20), esperado, aunque con apuros, y de 200 braza, con Stephan Perrot (2.12.46), una sorpresa. En 800 libres se impuso la alemana Hannah Stockbauer, pero lejísimos (8.33.79), naturalmente, de tiempos que aún perduran, para vergüenza de todos por el sistema de dopaje institucionalizado, de sus predecesoras de la RDA.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de julio de 1999

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