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Baloncesto español, del cero al oro

El título mundial culmina la cosecha de medallas obtenidas desde el fracaso de 1992 ante Angola

El título mundial júnior ha puesto la guinda en la vertiginosa trayectoria que ha protagonizado el baloncesto español en los últimos siete años. Del fracaso en los Juegos Olímpicos de 1992, cuando se tocó fondo con una humillante derrota ante Angola y un noveno puesto, se ha pasado al momento más esplendoroso de su historia con la medalla de plata en el Europeo absoluto y la de oro en el Mundial júnior que finalizó el domingo. Pero no se trata de dos gestas aisladas: España es, desde 1992, el país cuyas selecciones inferiores han conseguido más medallas. A las tres de oro de los júniors -Mundial, Europeo y torneo de Manheim- hay que añadir el título en los Juegos del Mediterráneo en 1997, otras tres medallas de plata -Europeo Sub 22 de 1996, Europeo cadete de 1995 y Europeo juvenil de 1993-, además de cuatro de bronce en el Mundial y Europeo júnior de 1995 y 1994, en el Europeo Sub 23 de 1994 y en la Universiada que ha concluido este mes."Yo no soy capaz de garantizar que podamos sacar a un Raúl López pero lo que estamos haciendo es favorecer que salga a flote el talento de una generación de jugadores excepcional", explica el director deportivo de la federación española, Angel Palmi. "Hasta hace poco una selección podía ganar una medalla pero sus jugadores no tenían una continuidad. Ahora intentamos que todas y cada una de las selecciones tengan una actividad constante que sirva como acicate y punto de referencia a sus jugadores". Al respecto, ha sido trascendente la forma en que se ha acortado el paso de algunos jóvenes a la selección absoluta. Así lo explica el seleccionador Lolo Sainz que después de las incorporaciones de Carlos Jiménez y De la Fuente el año pasado, apostó en el último Europeo por jóvenes como Corrales y Romero: "Es algo que hacía tiempo que no se producía pero es que hacía años que no aparecían jugadores con estas perspectivas. Esta es la generación con mayor talento en bastantes años". Palmi compara el trabajo de la federación con el que desarrolla Estudiantes con su cantera: "No les forzamos a competir por grandes objetivos hasta que llegan a cierta edad y, tal como dice Charly (Sainz de Aja, seleccionador de los júniors) el sistema no está por encima de los jugadores. Es importante que luchen por unos objetivos pero sobre todo que se convenzan de que pueden llegar a la selección absoluta. Para ello mantenemos un contacto continuo con los clubes e intentamos que se sientan al máximo partícipes de los éxitos de la selección". Son en total 120 técnicos para 20 equipos, 10 masculinos y 10 femeninos, los que tutela la federación española. También las selecciones femeninas han logrado grandes éxitos como el quinto puesto en el último Mundial absoluto o la medalla de oro en el Europeo júnior.

La incógnita ahora es saber hasta qué punto los clubes de la ACB a los que pertenecen los jugadores que han logrado el título mundial van a darles minutos de juego en la próxima Liga. La reducción del cupo de extranjeros de tres a dos puede favorecer que no sólo Raúl López (Bruguer) o Navarro (Barça) saquen la cabeza en sus equipos aunque la proliferación de comunitarios será un obstáculo para una generación, la de 1980 y 1981, que cuenta con unos 20 jugadores susceptibles de convertirse en figuras del baloncesto español del 2000.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de julio de 1999