Entrevista:

"El ambiente artístico de Madrid resulta muy duro"

El pintor Eneko las Heras (Caracas, 1963) exhibe su obra más reciente en Madrid, después de tres años largos en barbecho, sin una galería que se decidiese a colgar sus cuadros. Fue un tiempo difícil, de noes en cascada que le dejaron "derrumbado, noqueado". Ahora, una muestra colectiva en una sala joven, la Desirée Liéven, le ha hecho recobrar la ilusión y aquellos tres años penosos se han quedado en un leve trazo difuminado en el lienzo de la memoria. Eneko empezó como dibujante a los 16 años y ha dejado su rúbrica de ilustrador en centenares de páginas de periódico "allá" en Venezuela. Un día comenzó a compaginar los lápices con los pinceles y la espátula y a verter sus ideas en el lienzo: primero, animales y personas con cuerpo de letras, de signos; ahora, una metáfora del interior y el exterior del hombre que le ha arrojado a la pintura abstracta. Trabaja sin rutina de horarios ni de luces y le atemorizan los periodos de inactividad. "En cuanto llevo quince días sin pintar, me asusto", confiesa.Pregunta. ¿Por qué se dedica a la pintura?

Respuesta. Toda mi vida he pintado, es una manera de estar en el mundo, de ser; supongo que hay motivos interiores, un interés por relacionarme con las cosas, por darles una vuelta creativa, es una necesidad.

P. ¿Y ha recalado en Madrid en busca del éxito internacional? R. No, nunca me planteé venir a Madrid con algo que tuviera que ver con lo profesional puro. Llegué sin una idea preconcebida, para probar. Si lo que uno quiere es estar donde se mueve el arte, debe ir a Nueva York o Alemania, pero no creo obligatoria la universalización, sino sentirme bien donde estoy, tratar de vivir de mi pintura acá.

P. ¿Y lo ha conseguido?

R. Se me hace difícil vivir de la pintura en Madrid. Al llegar, visité galerías con las obras que traía y me fue imposible exponer; eso me derrumbó un poco, me dejó noqueado un tiempo, pero, a la larga, me vino bien, porque me llevó a pensar, a reflexionar y trabajar sin obligaciones ni compromisos.

P. ¿En todas partes es tan áspero el mundo del arte?

R. A mí me resulta muy duro el medio artístico de Madrid. En las sociedades caribeñas todo es más abierto: relacionarse con un pintor conocido y visitar su taller es muy normal; sin embargo, el ambiente artístico de Madrid es más cerrado.

P. ¿Qué muestra en sus obras?

R. Una metáfora del hombre, de la frontera entre la vida interior y exterior, a base de zonas activas y pasivas del cuadro; en unas, pongo pintura a lo bestia, pues son más pasionales; las pasivas están más elaboradas.

Eneko las Heras. Galería Desirée Liéven (Santa María, 20. Metro Antón Martín). Lunes a viernes, de 17.00 a 21.00. Sábados, de 11.00 a 14.00 y de 17.00 a 21.00.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 18 de julio de 1999.

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