Dirigentes del PSOE aseguran que González apoya su política de pactos

Felipe González no se ha salido de la ortodoxia del partido al aludir a los pactos anti-GIL, explicaron ayer numerosos dirigentes del PSOE. El ex presidente del Gobierno, puntualizaron, apoya la estrategia socialista contra esa formación en Ceuta y Melilla y sus consideraciones respecto a que hay que derrotarla en las urnas se refieren tan sólo a Marbella, donde lleva gobernando desde hace mucho tiempo. Por otra parte, ante los ataques del PP a la política de alianzas del PSOE, Joaquín Almunia recordó que son "impecablemente democráticas" y reprochó a los populares el que se crean con "derecho eterno" a gobernar España. El ex presidente del Ejecutivo acudió el pasado lunes a un curso de verano de la Universidad Complutense en El Escorial y, por dos veces, se le pidió que opinara sobre los pactos contra el GIL. En su segunda intervención matizó la primera, de la que podría haberse desprendido su desacuerdo con crear bloques contra el partido que preside Jesús Gil. "Esas cosas no solucionan el problema a medio plazo. Las elecciones hay que ganarlas en las urnas y no fuera", había dicho en principio. En Ceuta y Melilla, aclaró luego, sí cree necesarios los acuerdos para frenar al GIL.

González también dio por supuesto que los grandes partidos, el PP y el PSOE, algo habrán hecho mal cuando los ciudadanos les dan la espalda [en esas ciudades] y responden a la llamada de Gil. "Quienes viven donde gobierna el GIL [por Marbella] quieren que no haya delincuencia en las calles y que estén limpias. Y no les importa de dónde viene la gran pasta", dijo González, que, no obstante, agregó que partidos como éste tienen una vida limitada, ya que es "insostenible que den un pleno al 15 a medio y largo plazo". A Almunia no le gustó que numerosos medios de comunicación le preguntaran ayer de manera reiterada su opinión sobre lo dicho por González. Conociendo la literalidad de sus palabras y los contextos afirmó: "A González le parecen razonables y correctos los acuerdos anti-GIL que pensamos para Ceuta y Melilla". Algunos le insistieron en que hay diferencias. "Pero no sobre Ceuta y Melilla", replicó. A la tercera vez instó a los informadores a que preguntaran directamente a González lo que había querido decir. "Yo no soy su maestro", concluyó.

Contra el negocio privado

Ramón Jáuregui, el responsable de Política Autonómica; Juan Manuel Eguiagaray, portavoz de Economía; Luis Martínez Noval, portavoz parlamentario, y Juan José Laborda también defendieron la unidad de criterio entre González y el partido y abundaron en la necesidad de impedir gobiernos que no buscan realmente el interés general, sino el beneficio privado, el negocio de una minoría. "Seguro que no se ha interpretado bien a González", dijo Eguiagaray. "Tan democráticas son las urnas como los pactos", reiteró Martínez Noval. "Es muy razonable lo que dice González", comentó Jáuregui, que comparte con él que lo mejor sería derrotar al GIL en las elecciones. "Por higiene democrática, hay que evitar que ese conglomerado de intereses gobierne", apuntó Laborda.

Los socialistas también replicaron ayer a las críticas de los populares, con José María Aznar y Javier Arenas a la cabeza, contra la política de pactos que vienen practicando. "Son impecablemente democráticos", recordó Almunia, que a continuación reprochó al PP que se crea con "derecho eterno" a gobernar España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0013, 13 de julio de 1999.

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