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La presión de la gestora impide la elección del diputado del sector crítico en la Marina Alta

La representantes de Ciprià Ciscar en el PSPV se emplearon ayer a fondo en la Marina Alta para evitar que el candidato del sector crítico, Jaume Castells, fuera elegido diputado provincial. Ángel Franco y Baltasar Vives se desplazaron ayer hasta Dénia para presionar a los concejales que tenían que optar entre el oficialista Adolfo Utor o el veterano Castells. Los ciscaristas lograron su objetivo y Utor ocupará un escaño en la Diputación de Alicante al lograr diez votos más que Castells. Por otra parte, en Castellón los renovadores han aceptado la oferta de la gestora.

El secretario general del PSPV en la comarca, Adolfo Utor, obtuvo 48 votos frente a los 38 de Castells, quien no dudó en afirmar que los partidarios de su propuesta han recibido cartas y amenazas que hablaban de expedientes y de su expulsión del partido. El vicepresidente de la gestora, Ángel Franco, que junto a Baltasar Vives siguió durante la mañana todo el proceso en los pasillos del juzgado de Dénia, ha anunciado que se elaborará un informe sobre lo ocurrido y que la gestora tendrá que pronunciarse. Franco ha acusado a Castells de encabezar una rebelión contra el partido y de haberse situado al margen de éste, al tiempo que ha hecho un llamamiento a la reflexión en las demás comarcas donde se prevén candidatos alternativos "para que vean que es absurdo y acepten las decisiones que la organización toma de forma democrática". El intento de Adolfo Utor y de la gestora socialista de frenar la rebelión desencadenada en la elección de diputados provinciales, liderada en la Marina Alta por Jaume Castells, se tradujo a primera hora de la mañana de ayer en reuniones y corrillos por los alrededores del juzgado. Las conversaciones dieron en saco roto y no pudieron evitar que se presentase una candidatura alternativa, lo que obligó a los 87 concejales que se personaron, de los 91 que tiene el PSPV-PSOE en la Marina Alta, a emitir su voto de forma secreta. El resultado, en opinión de Ángel Franco, "demuestra que la mayoría ha entendido que el planteamiento del partido es correcto, aunque haya algunos compañeros que no lo ven así". Franco lamentó que Castells, concejal de Benissa, hubiera encabezado la revuelta en la comarca con un currículum como el suyo, "siendo uno de sus fundadores y habiendo estado tantos años de diputado". En su opinión, únicamente él conoce los motivos por los que ha actuado de ese modo y ha asegurado que este episodio pone fin a una etapa de problemas en la comarca y abre otra nueva de encuentro y consenso "para el retorno a la normalidad". Jaume Castells, en cambio, interpreta que los concejales votaron "en clave de miedo" y subraya que los resultados dejan claro que si en la asamblea de El Verger se votó libremente "a los pocos días y después de recibir cartas de amenazas ha habido un cambio de voto marcado por el miedo". Acepta no obstante la votación -"porque la democracia es ésta"- pero recuerda que de haber actuado como hace cuatro años "la única lista que hubiese ido al juzgado habría sido la mía". Baltasar Vives, por su parte, explicó que tanto él como Franco se desplazaron hasta Dénia para dar apoyo a los planteamientos del partido adoptados a través de órganos democráticos. "Afortunadamente han sido respaldados por la mayoría y me voy tranquilo, porque sé que este partido es capaz de hacer una oposición firme y no dar espectáculos que benefician a la derecha", dijo tras el recuento de votos. Acuerdo en Castellón En Castellón, por el contrario, los conatos de rebelión desaparecieron después que los concejales del partido judicial de Nules, que mostraron su apoyo al alcalde de Onda, el renovador Enrique Navarro, aceptaran una solución de consenso entre su propuesta original y la de la gestora, que consiste en admitir uno de los dos nombres propuestos por la dirección socialista. Así, los diputados provinciales que podrían obtener escaño hoy serían el alcalde de Onda -cuyo nombre hubo de ser impuesto desde Madrid- y el alcalde de La Llosa, Juan Tamargo. Con ello, los renovadores se resignan a perder una plaza en el futuro grupo socialista de la Diputación, el que hubiera correspondido a Vicente Gomis de Almenara, informa Xavier Latorre. En Els Ports, la renuncia del alcalde de Cinctorres, José Manuel Gisbert -propuesto también por la gestora-, ha allanado definitivamente el camino al candidato inicial de los ediles de esa comarca que habían mostrado su preferencia por el alcade de El Forcall, Manuel Monfort. El único problema que queda abierto ahora es el del diputado del Baix Maestrat

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de julio de 1999

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