Rusia, un favorito en horas bajas
Rusia, el rival con el que España cierra la primera fase, es un equipo sobre el que existía el convencimiento generalizado de que si se perdía no pasaba nada. Pero tras la derrota de ayer, el encuentro de hoy puede ser decisivo para España. Rusia es el país que produce jugadores con tanto talento que no acaba de considerarse suficiente premio su medalla de plata en el último Mundial y de bronce en el anterior Europeo. Se advierte un mal aprovechamiento de sus recursos colectivos y una disposición táctica muchas veces deficiente. Pero aún así es comunmente aceptado que le pertenece por derecho propio un lugar en la vanguardia del baloncesto europeo, tras Yugoslavia.
El equipo ruso es ahora básicamente la misma que obtuvo esas medallas en sus anteriores apariciones internacionales pero disminuida por las ausencias de Mijailov y Fetisov.
Por unas u otras cosas, Rusia no ha impresionado precisamente hasta ahora. Pasó apuros ante Eslovenia a pesar de que acabó ganando por un margen amplio, 68-47, y ayer se salvó de la derrota por el nefasto final de Hungría que dominaba por 66-71 a falta de 23 segundos para el final.


























































