Entrevista:

VIRGINIA GÁMEZ CANTAORA "Cantar 32 palos en una noche es como una maratón"

Lo que esta noche va a hacer Virginia Gámez (Málaga, 1979) está a medio camino de la proeza atlética, la esclavitud mediática y el monumento al flamenco. En el Teatro Alameda de Málaga, a las 22.00, esta corredora de jondo o cantaora de fondo se atreverá a interpretar, con un descanso de 15 minutos entre parte y parte, 32 palos (en realidad 35, puesto que algunos están combinados) del cante flamenco. Con un disco en el mercado, De verdad (Onia Música, 1999), y un montón de premios desde los 13 años, Virginia hará lo que nadie ha hecho nunca para llamar la atención sobre sus cualidades. Andrés Cansino y Curro de María al toque y Antonio Moles y Andrés El Bombero le acompañan en este maratón jondo. Pregunta: Lo suyo sólo tiene un precedente: Jacinto Almadén, el discípulo de Vallejo, en 1962 y en este teatro. Respuesta: Y entonces sólo hizo 26 cantes y después lo repitió en el Teatro Calderón de Madrid con 22. P. Tras el recital la gente se quedó dentro del teatro casi tres horas. R. Porque esa noche cayó una riá en Málaga de muerte y el agua iba dos o tres metros por encima de la calle. P. Bromas aparte, ¿a quién se le ha ocurrido esta barbaridad? R. A mi maestro, don José Baena con quien llevo ocho años. Cuando me lo dijo pensé que estaba chalao. Pero luego me convenció. Poco a poco he ido preparándome. Un día hacía diez cantes, otro, dos series de 15. El lunes pasado hice por primera vez los 32 y acabé bien, como para cantar 20 más. P. Esto suena como la preparación de una maratón. R. Es que cantar 32 palos en una noche es como una maratón. Mucha preparación por dentro, comer poquito... P. ¿Tan mal están las cosas en Málaga en cante como para recurrir a cosas tan llamativas? Hoy canta (Centro Cultural, 21.00) otro cantaor grande, Francis Bonela. R. La pena es que jóvenes como Francis o yo, que nos estamos preocupando por hacerlo bien y por defender el flamenco, estemos tan poco apoyados. Tenemos que correr muchos riesgos para que alguien se fije. Yo he sido durante mucho tiempo la tonta del bote y ahora me toca defender lo mío. P. Corre el peligro de que le digan que lo suyo es más circo que arte. R. Lo que no soportaría es que alguien cabal pensara que le estoy haciendo daño al cante. P. Tiene usted un chorro de voz, amplia tesitura, muy buena afinación, vocaliza perfectamente. ¿Qué le falta? R. Es difícil hablar de una. Digamos que tengo la mitad del quejío de un gitano y el doble de resuello. Hay quien dice que tengo poderío y otros que chillo. Depende el daño que quieran hacer. P. ¿Qué cualidades debe tener un artista flamenco? R. Humildad y dignidad, sin subestimarte nunca.

Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.
Suscríbete

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS