Entrevista:ANTONIO GONZÁLEZ DIRECTOR TEATRAL

"Hay un divorcio entre políticos y ciudadanos"

Desencantado. Así se siente Antonio González, nacido en el exilio de sus padres republicanos en Argelia en 1940 y director del grupo teatral ilicitano La Carátula desde 1964, cada vez que piensa en la vida política española. La democracia que soñó y por la que luchó en los sesenta se ha desvelado para él como una manifestación alejada del pueblo, una obra del peor teatro que los políticos interpretan mal, que constriñe a los ciudadanos en el patio de butacas y, encima, los aburre. Pregunta. ¿Esto de la política es puro teatro? Respuesta. Eso es lo malo, que muchas veces se trastocan los papeles y, desde luego, no es sano. Cada uno debe estar en su lugar y los teatreros tienen que hacer teatro y los políticos hacer política. Lo malo es cuando eso se mezcla y se pierde el rumbo. Entonces llega el desencanto para mucha gente, llega la falta de comunicación con otros, especialmente con los más jóvenes, pero el desencanto sobre todo con la gente de mi edad. Hemos luchado por tener un sistema democrático y vemos que nos están manejando, que no es lo que esperábamos. Hay un divorcio grande entre los políticos y los ciudadanos. Primero, porque se recurre demasiadas veces a la ilegalidad. Por otro lado, se debe a la falta de responsabilidad y a la desfachatez. El campo político español estaba muy mal después de 40 años de dictadura y muchos esperábamos que hubiera una regeneración en la clase política, que se plantearan las cosas desde la legalidad, desde la honradez, desde la responsabilidad, y no ha sido así. El problema es que partimos de una ilegalidad muy grande, que es aceptar el legado franquista. P. ¿Esa aceptación de los ciudadanos de las tropelías de los políticos se debe a que son buenos actores y los encandilan? R. Antes había buenos actores, ahora ni eso. Ahora son secundarios bastante malejos los que tenemos en el candelero y ni siquiera encandilan. Dominan porque tienen el poder y la máquina del poder es tan grande que tiran adelante. P. Y entre el actor secundario Zaplana y el actor secundario Asunción, ¿cuál tiene más dotes para la interpretación? R. Antonio Asunción tiene más carisma. Lo que no sé es lo que va a saber o poder hacer. Él es uno de los pocos que renunció a un cargo cuando tuvo que hacerlo y no por otras presiones, y eso dice algo a su favor. P. ¿Un buen mitin debe tener planteamiento, nudo y desenlace? R. Sí, lo que pasa es que en el teatro jugamos con la verdad. En cambio, a mí me da la impresión de que en los mítines, de lo que se trata es de todo lo contrario. Los mítines que estoy viendo no me parece que tengan una buena puesta en escena y que sean coherentes. Deberían ser más sinceros, decir aquello que realmente quieran hacer y no aquello que saben que va a calentar al público que tienen delante. P. ¿Qué género teatral haría justicia a las luchas internas de los partidos? R. El esperpento. Valle Inclán supo retratar muy bien a todos estos personajillos. P. ¿Usted votó en las últimas elecciones? R. Sí, y también lo haré ahora. P. Si se siente desengañado, ¿por qué vota? R. Porque pienso que si yo no voto, mi voto va a ser reemplazado por otro. P. ¿El PP se preocupa de la cultura? R. Cuando están en el poder, todos se preocupan de aparecer. Y la cultura es un buen escaparate, por lo que todos hacen cultura, aunque cada uno a su manera. A La Carátula no nos ha ido mal con el PP, pero tampoco nos fue mal con el PSPV. Y por eso: porque la cultura es un arma que deben utilizar y nosotros somos los artífices de esta manifestación y tienen que contar con nosotros. P. ¿Qué promesas debería incluir un programa electoral que aspire a conseguir su voto? R. Las que se van a cumplir. P. En la Comedia del Arte, ¿qué personaje interpretaría Zaplana? R. Pantalone, porque es el marrullero, el que intenta enredar, el que intriga para que Arlequín no pueda triunfar. P. ¿Y Asunción? R. El Dottore, porque está también dentro de la intriga e intenta poner paños calientes a las situaciones. No cura nada, pero está ahí intentando poner la medicina. Pero ni Pantalone ni Dottore quieren que Arlequín triunfe. P. ¿Y quién es Arlequín? R. La democracia, el pueblo, la gente, y ese es el verdadero protagonista de la política y eso es de lo que no se da cuenta ninguno de los políticos. La política es el pueblo. Lo malo es que sólo nos llaman a ser ciudadanos cada cuatro años, y claro, es muy débil una democracia que funciona así. Hace falta mucha participación de los ciudadanos en la vida pública, pero la gente se desentiende porque ve que no hay manera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0002, 02 de junio de 1999.

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