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Coge tres, todos ponen

El eje gira. Cuando se detiene, uno de los lados del hexágono indica el resultado: coge tres, todos ponen, y así hasta seis opciones. El mapa electoral valenciano no es precisamente un juego infantil, pero da pie a todo tipo de especulaciones sobre posibles alianzas poselectorales. Eduardo Zaplana, candidato del Partido Popular, puso el dedo en la llaga el pasado sábado cuando debatía cara a cara con Antoni Asunción. Las encuestas anticipan una mayoría estable del PP, comentó el presidente, para preguntar a su interlocutor sobre las posibles alianzas poselectorales que baraja. El candidato socialista esquivó la cuestión, pero los regionalistas ya se habían encargado de sembrar cizaña invocando la posibilidad de un acuerdo con los socialistas. Asunción ha intentado dar la vuelta a la tortilla y ha atribuido a la estrategia de los populares la difusión de un posible pacto tripartito entre el PSPV, Esquerra Unida y Unión Valenciana. El candidato socialista se ha desmarcado de los regionalistas y se ha ceñido a los hechos: el PP y UV son socios y comparten el gobierno de la Generalitat. En un arranque propio de precampaña, Asunción apostó por "un gobierno fuerte, pero socialista". Héctor Villalba, candidato de UV, quiso restar importancia a su condición de aliado de los populares con una frase para la historia: "Nuestro pacto no es ahora con el PP, ni en un futuro con el PSOE, sino con los intereses de la Comunidad Valenciana". Y también atribuyó a los populares el lanzamiento de un "experimento político", como el posible pacto tripartito de los regionalistas con los grandes partidos de izquierda. El Bloc Nacionalista Valencià no renuncia a sus aspiraciones y se sumó a las cábalas previas a la jornada electoral. Pere Mayor, candidato nacionalista a la presidencia de la Generalitat, entró al trapo por vía negativa. "No habrá un pacto del pollo con el partido socialista como el que UV ha mantenido con el PP durante esta legislatura", declaró en Xàtiva, informa Jesús Badenes. El dirigente nacionalista denunció que populares y regionalistas "no pactaron propuestas concretas ni programas" y anticipó que sólo pactaría con los socialistas a partir de "acuerdos sobre propuestas comunes". Esquerra Unida se ha mantenido discretamente al margen de las especulaciones, pero sus dirigentes siempre han reiterado que los posibles acuerdos con otras fuerzas progresistas deben establecerse sobre compromisos programáticos. La rueda de la campaña sigue girando. Las especulaciones sólo se detendrán el 13 de junio, cuando los ahora candidatos dejen la demagogia para dedicarse a la política: el arte del posibilismo que, a veces, genera curiosas parejas de cama.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de junio de 1999