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NÚRIA CARRERA [EP] "NÚMERO DOS" DEL PSC EN BARCELONA

Una profesional que ha dedicado su vida a trabajar por los demás

Tiene 51 años, 30 de ellos dedicados al trabajo social. Tanto, que asegura que ya no es sólo una faceta profesional de su vida, sino que ya se ha convertido en una parte personal. Núria Carrera Comes, divorciada y madre de tres hijos, es la número dos de la lista del socialista Joan Clos al Ayuntamiento de Barcelona, en la que figura como independiente. También es uno de los fichajes personales del actual alcalde en funciones, quien apuesta por situar a profesionales al frente de la gestión municipal. Y el perfil de su número dos es un ejemplo de ello. En 1969, acabó los estudios universitarios de Trabajos Sociales y durante un tiempo fue profesora en la escuela universitaria en la que se había licenciado. Como trabajadora social, participó en dos procesos singulares. El primero, en 1970, con el cierre de los orfanatos de Barcelona. Fueron cerca de 300 niños los que pasaron de un régimen cerrado a vivir por grupos en pisos, proceso para cuyo desarrollo se llegó a montar una cooperativa. Carrera tenía a su cargo a un grupo de chavales que vivían en un piso de Sants. El segundo proceso en el que se implicó fue en la aplicación de la reforma psiquiátrica, toda una revolución que supuso el fin de los manicomios, que durante décadas estuvieron poblados por cientos de personas con trastornos mentales, o simples alteraciones, internados de por vida y en muchas ocasiones sólo por orden gubernamental. De las dos experiencias, Carrera guarda un cálido recuerdo: "Sobre todo porque, en los dos casos, tanto en el de los niños como en el de los enfermos mentales, se les daba una nueva oportunidad de vida". Y también porque en ambos casos se trataba de cambios profundos, algo que le gusta. "Me gustan los cambios y, en general, todos los proyectos que suponen un punto y aparte". Durante una época, trabajó en Ciutat Badia, cuando toda estructura de servicios sociales era incipiente. Hasta el punto de tener que convocar en la calle, megáfono en mano, a las mujeres para informar sobre la existencia de becas de comedor escolar para sus hijos. Igual de incipiente era la infraestructura de los servicios sociales en L"Hospitalet del Llobregat cuando se hizo cargo de esa área, en el año 1983. "Allí aprendí lo que es la gestión pública", recuerda. Su siguiente etapa, en la que ha estado cerca de 11 años, hasta dar el sí a su reciente aventura política, fue al frente de la Cruz Roja. Allí se encargó de transformar el funcionamiento de una institución que todavía arrastraba rémoras de la anterior estructura semimilitar y puso en marcha un proceso más participativo. Carrera también se implicó en la organización de los Juegos Olímpicos de Barcelona y estuvo al frente del dispositivo sanitario. Afirma que aceptó la propuesta de Clos por dos motivos. El primero, porque cree que es un proyecto que conlleva un cambio; el segundo, porque afirma que la ciudad tiene pendiente una asignatura: acercarse a la gente y cuidarla más. Reconoce que los primeros días estaba un poco paralizada por la responsabilidad que se le vendría encima. "Pero ya se me ha pasado", asegura. En los tiempos que corren, Carrera es firme defensora del Estado de bienestar. "El Estado tiene obligaciones a cumplir", resume. Cree que la aprobación de la Carta Municipal puede representar el fin de situaciones conflictivas, como la que se ha producido entre el Departamento de Bienestar Social de la Generalitat y el Ayuntamiento a propósito de las residencias para la tercera edad. "La gente merece unos servicios y no se puede estar pasando la pelota de un lado a otro", afirma. No cree en las medidas puramente de subsidio y, por ejemplo, en el caso de la tercera edad, argumenta que el abanico para la correcta atención es muy amplio. La número dos del Partit dels Socialistes (PSC) asegura que hacer política no es ni más ni menos que trabajar y conocer bien un determinado campo profesional. Por eso no se da por aludida cuando otras formaciones, como Convergència i Unió (CiU), se han referido al perfil tecnócrata de algunos miembros de la lista socialista: "De tecnócrata nada, tengo perfil político y puedo ser una bomba de relojería".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de junio de 1999