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En búsqueda de la identidad

Alcalá de Guadaira

Ser o no ser periferia. Alcalá de Guadaira, municipio sevillano a tan sólo 14 kilómetros de la capital de Andalucía, se debate entre la recuperación de una identidad propia o ser abducido por la voragine de la gran metrópoli. Zona de vital importancia económica (el 40% del PIB de la provincia lo generan las 2.000 empresas situadas en este termino municipal), la autovía A-92 conecta a este municipio con Sevilla conformando un corredor lleno de naves industriales y rotulos comerciales que impide determinar los límites de cada ciudad. El desarrollismo de los años sesenta junto a la riqueza industrial del municipio provocó una ola inmigratoria, a la que se achaca la carencia de identidad alcalareña y que ahora se está intentando recuperar. Dos señas de identidad: el río Guadaira, en proceso de recuperación y limpieza debido a la gran cantidad de vertidos de las fábricas; y el Castillo de Marchellina, que pertenence al Ayuntamiento de Sevilla pero que ha sido cedido al consistorio alcalareño por 50 años, el cual ha iniciado su rehabilitación. Confirmando el tópico: Alcalá tan lejos, tan cerca. No hay transporte público entre Sevilla y el municipio alcalareño. Una compañía privada mantiene una línea de autobuses que sufre los retrasos y aglomeraciones que provoca el tráfico a la entrada de la gran urbe. Alcalá de los panaderos, como era conocida, ya que abastecía de pan a Sevilla mediate un tren, (ya los árabes iniciaron una acividad comercial que le proporcionó el nombre a la ciudad: Alkalat Guaxira o río del abasto) no cuenta con red de cercanías, aspiración que los grupos políticos del Ayuntamiento esperan que Renfe colme en breve. El PSOE gobierna en colaboración con los andalucistas. El alcalde, el socialista Antonio Gutiérrez, se encontró un consistorio con una situación financiera terrible y engorrosa. Una cuesta, como la gran cantidad que caracteriza la orografía de la ciudad, difícil de consumar. La anterior corporación, también socialista, se vio envuelta en la espiral de corrupción que barrió el panorama político nacional al principio de los noventa, y que en este pueblo acabó con la inhabilitación del alcalde y tres concejales más. Como la mayoría de los municipios andaluces, Alcalá sufre de un alto índice de paro, más de diez puntos por encima de la media nacional. El alcalde confía en la creación de puestos de trabajo a través de nuevos yacimientos de empleo como la recuperación de zonas verdes, y del centro de formación a la carta: "la temática de los cursos depende de las necesidades de las empresas". Además, Gutiérrez se reafirma en la necesidad de un PER urbano. "Tenemos el problema del paro como en otros pueblos, pero con la diferencia que se da en otro sector, el industrial en lugar del agrícola", puntualiza. El vicepresidente de la Federación de Industrias y Comercios de Alcalá (FICA), Carlos García, ve la solución al problema del paro en el compromiso de las administraciones para dotar de más suelo industrial al municipio y mejorar las infraestructuras de los 12 polígonos industriales ya existentes. "Sevilla carece de suelo industrial por lo que Alcalá tiene la oportunidad de atraer empresas, siempre y cuando se ofrezcan facilidades", agrega García. El vicepresidente de FICA también fundamenta el desarrollo del pueblo en la creación de un anillo de circunvalación y la construcción de una bolsa de aparcamientos limitrofe al centro para promover la actividad comercial y "evitar el embudo circulatorio que sufre esta zona". Desde la oposición, el candidato a la alcaldía por el PP, Francisco Bautista, coincide en la tesis de la patronal para revitalizar el pueblo. Además, aboga por la necesidad imperiosa de un plan de saneamiento de las cuentas del Ayuntamiento. Alcalá sigue creciendo, en estos momentos se están construyendo 3.000 viviendas. De sus habitantes depende convertirse en un barrio más de Sevilla o en una ciudad con personalidad propia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de mayo de 1999

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