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Miró i Ardèvol administra una sociedad que hace los sondeos electorales para CiU

Josep Miró i Ardèvol, número tres de la lista de CiU al Ayuntamiento de Barcelona, es el administrador de la sociedad que ha realizado dos recientes encuestas encargadas por CiU y en las que su alcaldable, Joaquim Molins, acortaba distancias frente a Joan Clos. Esa circunstancia fue expuesta ayer por el equipo de la verdad del PSC. De la firma responsable de las encuestas -el Instituto del Medio Ambiente y las Ciencias Sociales- fueron consejeros Juan José Folchi, ex abogado de Javier de la Rosa e imputado en el caso Torras-Kio, y Carles Vilarrubí, militante de CDC.

La sociedad Instituto del Medio Ambiente y las Ciencias Sociales, SL, que realizó dos encuestas electorales por encargo de CiU, se denominó originalmente Instituto del Medio Ambiente, SA, y se constituyó en agosto de 1990. En esa época, Josep Miró i Ardèvol era su consejero delegado y presidente. Como consejeros figuraban, entre otros, Juan José Folchi, ex abogado de Javier de la Rosa y actualmente imputado en el caso Torras-Kio, y Carles Vilarrubí, ex consejero de la Corporación Catalana de Radio y Televisión, por CDC, hombre de Convergència en el mundo de los negocios de comunicación y actual consejero de Telefónica. Según la inscripción del registro, el objeto social de la empresa era la "realización de informes, dictámenes y estudios de asesoramiento científico relacionados con la defensa, la protección y la mejora del medio ambiente y la salud pública". De acuerdo con las anotaciones del registro, la empresa ha tenido varios domicilios sociales; uno de ellos fue un despachos que tuvo Juan José Folchi en el número 368 de la calle de Còrsega, en Barcelona. En agosto de 1997, salieron del consejo tanto Folchi como Vilarrubí; Miró i Ardèvol permaneció como administrador. En noviembre de 1998, cambió de sociedad anónima a limitada; y Miró i Ardèvol seguía siendo el administrador. Según los datos del registro, en el año en que se fundó la sociedad, 1990, aparece como secretaria no consejera Blanca Boixeda de Miquel, que fue consejera de la empresa BAMSA, controlada por Javier de la Rosa a través de Grand Tibidabo. Los socialistas criticaron ayer la circunstancia de que el número tres de la candidatura de CiU sea el administrador y el presidente de una sociedad que realiza encuestas electorales por encargo de CiU. El hecho de que el consejo de esa empresa hubiera estado formado, entre otros, por Juan José Folchi, también fue subrayado por el jefe del equipo electoral del PSC, Ernest Maragall, para quien esa circunstancia pone en evidencia que Molins, Folchi y Miró i Ardevol "van por la vida cogidos de la mano". El concejal admitió, no obstante, que "todo el mundo tiene libertad de empresa", indicando que se trataba sólo de dar "el valor claro" a las encuestas de CiU, y unos datos que "son buenos de saber". El equipo de la verdad, que se dedica a analizar las afirmaciones de la campaña de Molins para poner en evidencia los errores o falsedades, destacó ayer, en su segundo boletín, que el gasto electoral en publicidad de CiU ya supera el límite que permite la ley. Según sus datos, CiU ha gastado más de 27 millones de pesetas en anuncios en la prensa y unos 3,7 millones en cuñas de radio, lo que suma 31,8 millones, cuando el máximo legal de publicidad en los medios es de 31,7 millones. Sorprendido Miró i Ardèvol se mostró ayer sorprendido y desconcertado por la crítica del PSC a que su formación encargara encuestas a una empresa suya. "¿Es que, por tener una empresa, no puedo optar a los mismos encargos que otras sociedades? Yo creo que eso sería discriminación", comentó ayer a este periódico. Añadió que la sociedad ha realizado dos trabajos por encargo de CiU recientemente, "pero el partido encarga más trabajos a otras empresas". También dijo que no era la pirmera vez que el Instituto del Medio Ambiente y las Ciencias Sociales realizaba un trabajo electoral, ya que en 1996 también recibió otro encargo. Miró i Ardèvol negó que sea éticamente criticable que realice encuestas para su partido, teniendo en cuenta que él forma parte de la candidatura para las municipales. Por contra, abundó en que es una práctica normal que los partidos utilicen a técnicos propios para llevar a cabo encuestas electorales. "Es algo absolutamente normal que hacen todos los partidos. Por eso, no entiendo ni la crítica que hace el PSC ni el hecho de que con ello hagan bandera de nada".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 19 de mayo de 1999

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