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REPORTAJE

Un trío de ases pasa a la galería de los mitos

Katia Seizinger, Wayne Gretzky y John Elway dicen adiós al deporte

Soplan vientos de retiradas. En España, la del baloncestista Chichi Creus, plusmarquista a los 42 años. Pero también en el mundo: tres grandes estrellas se han bajado en los últimos días del tren competitivo para quedarse en la estación de la historia. Ya siempre formarán parte del recuerdo imborrable que dejan las hazañas. Dos de ellos ya estaban, como Creus, fuera de su tiempo tras haberlo conseguido todo en dos de las modalidades profesionales emblemáticas de Norteamérica: el canadiense Wayne Gretzky, el rey de reyes del hockey sobre hielo, y el estadounidense John Elway, el último gran quarterback o cerebro del fútbol-rugby.Ambos dicen adiós, agotado su cupo de proezas, a los 38 años.La tercera, en cambio, la alemana Katia Seizinger, de sólo 26, la mejor esquiadora de los últimos años, aún podía escribir muchas páginas de gloria, pero tras una grave lesión de rodilla ha preferido terminar sus estudios de ciencias económicas y encauzar su vida al margen del deporte. Dice que se ha recuperado, pero en menos tiempo también lo ha ganado todo y la nieve es demasiado dura y fría cuando se puede disfrutar ya de sus beneficios.

Con las marchas de Gretzky y Elway, hockey y fútbol parecen querer tomar el protagonismo que les faltaba respecto a los otros dos deportes profesionales norteamericanos. El anuncio de retirada del baloncestista Michael Jordan conmocionó a todos, y, unido a la huelga, dejó huérfana y tocada a la NBA. En el béisbol, el duelo de home runs (carreras completas de un solo batazo) entre Mark McGwire y el dominicano Sammy Sosa quitó incluso espacio la temporada pasada al caso Lewinsky. Después, como prólogo de la temporada actual, la muerte del legendario Joe di Maggio reabrió los mejores recuerdos en el deporte más tradicional norteamericano.

Gretzky fue el primero en anunciar su retirada, el 16 de abril, poco más de 15 días después de batir su último récord, el 29 de marzo, con su equipo, los New York Rangers, que no se clasificaron para las aliminatorias finales de esta temporada. Marcó ante los New York Islanders el gol 1.072 de su carrera, sumados los tantos conseguidos en la National Hockey League (NHL) y en la anterior World Hockey League (WHA). Superó así los 1.071 que ya había alcanzado en febrero y que igualaban al ídolo de su juventud, Gordie Howe. Ya no le quedaba ningún reto. Era el momento ideal para el adiós.

Nueve veces mejor jugador de la NHL, Gretzky se va con 61 récords del campeonato, entre ellos el de más eficaz de la NHL con 2.856 puntos, la suma de 894 goles y 1.962 asistencias o pases de gol. Esta segunda cifra indica claramente su enorme calidad. No sólo fue un goleador, sino un genio rentable para cualquiera de los equipos en que militó. Pero sobre todo para los Edmonton Oilers de su país, con los que ganó sus cuatro títulos, la Stanley Cup (1984, 1985, 1987 y 1988), en 10 años de asombro.

Gretzky sólo se ha ido sin el título olímpico en Nagano, cuando los profesionales debutaron en los Juegos. Canadá decepcionó, y apenas pudo ser cuarta. Pero él volvió a dejar la impronta de su clase. Sin una gran corpulencia, con su habilidad asombrosa y su juego limpio en un deporte tan de choque como el hockey, Gretzky ha dado la impresión siempre de que se le respetaba sobre el hielo. Quizá no se le alcanzaba. Así ha durado 21 años.

La retirada de John Elway antes de comenzar la nueva temporada de la National Football League (NFL) es como una muerte anunciada. Tras conseguir a finales de enero con su equipo de siempre, los Denver Broncos (donde ha jugado sus 16 años profesionales) la segunda Super Bowl consecutiva, su techo de hazañas estaba colmado. Incluso con el récord de 148 victorias en una temporada regular, seis más que el quarterback de los Miami Dolphins, Dan Marino, Elway pensaba anunciar su marcha el pasado 21 de abril, pero la matanza de estudiantes de Littleton, cerca de Denver, un día antes, le llevó a aplazarlo para no irrumpir en el duelo general. El cerebro de los Broncos ha conseguido en el epílogo de su carrera la máxima gloria que se le resistió durante años, pese a su talento en los pases. Las dos M, Joe Montana (el retirado genio de los San Francisco 49ers) y Dan Marino le oscurecían. Por eso, incluso antes de la última Super Bowl, en la que los Broncos arrasaron, 34-19, a los Atlanta Falcons, Elway ya había anunciado su intención de retirarse. Ahora sólo lo confirma.

Katia Seizinger se ha ido cuando estaba a punto de cumplir los 27 años el próximo día 10. El anuncio de su retirada el pasado día 23 fue una sorpresa cuando llevaba sólo una década en el circuito blanco. Pero hay deportes tan exigentes que casi no necesitan excusas para justificar el abandono. El esquí es uno de ellos, y más aún en los nuevos tiempos en que la publicidad hace muy rentable en poco tiempo las carreras de las estrellas. La motivación de la alemana ya no era la misma tras una grave lesión. En junio de 1998, durante la preparación en un glaciar, cayó y se rompió la tibia izquierda y los ligamentos externos e internos de la rodilla. Perdió toda la temporada y ahora, cuando reanudaba los entrenamientos, no es que le pesara la rodilla, sino todo el circo. Katia ha sido la última gran campeona del esquí, con 36 victorias en Copa del Mundo tras la austriaca Anne Marie Proell (62) y la suiza Vreni Schneider (55). Más especialista de las pruebas rápidas, como la primera, también llegó a defenderse en las de habilidad, donde reinó como nadie la segunda. Gracias a ello, Katia ganó dos Copas del Mundo (1996 y 1998), aparte de cinco copas parciales en supergigante y cuatro en descenso. Y uno de sus tres oros olímpicos (los otros dos, en descenso), fue en la combinada, es decir, con la suma de un eslalon. Sin su presencia, la armada austriaca tendrá las pistas mucho más libres para arrasar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de mayo de 1999

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