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BALONMANO: FINAL DE LA LIGA ASOBAL

El Barcelona revalida su gloria

El mejor equipo de la historia del balonmano se regodeó ayer en su esplendor. El Barcelona logró su cuarta Liga consecutiva unos días después de ganar la cuarta Copa de Europa en cuatro años. El Prosesa Ademar de León, reciente campeón de la Recopa, también es uno de los mejores del mundo; pero su bloque no es tan compacto ni tiene la eficacia maquinal de los azulgrana.

Una de las grandes virtudes del Barcelona es que suele transformar en contraataques letales los errores del adversario. El guión se repite una y otra vez: Barrufet o Svensson impiden goles cantados; el balón vuela a las manos de Guijosa u Ortega, que llegan como un obús al área opuesta. Si no fuera por esos fallos, el primer tiempo del Prosesa hubiera sido excelente, hasta el punto de que logró un parcial de 1-0 con dos hombres menos durante dos minutos, sobre todo porque Hombrados hizo paradas imposibles. Su primer gol fue de fantasía, una doble colgada central-extremo- pivote, la defensa era férrea y la estrella Entrerríos brillaba en el ataque.

Pero todo eso no basta para doblegar al mejor equipo de todos los tiempos. A sus contra golpes supersónicos se añadían la eficacia de Barrufet y la perfección artillera de Demetrio Lozano, que convirtió en goles los siete primeros lanzamientos. La historia de este lateral izquierdo merece un alto en la crónica: el Barcelona lo fichó el año pasado porque había sido la sensación de la temporada; pero tuvo problemas de adaptación al cuadro azulgrana, lo que se tradujo en actuaciones grises hasta hace pocas semanas. Mientras tanto, Entrerríos ocupó con gran brillantez su puesto en el Prosesa. Sin embargo, Lozano ha vuelto a ser él mismo en el momento clave, y el seleccionador Juan de Dios Román podrá contar con un dúo de lujo en ese puesto durante el próximo Mundial de Egipto.

El 11-13 en el descanso permitía albergar esperanzas al club leonés, pero duraron poco. Hombrados bajó bruscamente del cielo, hasta ser sustituido por Torrego, mientras Barrufet seguía en las nubes y el sueco Svensson, un portero mítico aún en gran forma, chupaba banquillo con deleite. En cuanto a Lozano, su estadística ahorra palabras: nueve goles de diez lanzamientos. Debe constatarse que Pérez Canca, el cerebro del Prosesa, estuvo ayer bastante peor de lo habitual. Pero no es menos cierto que, a pesar de la ausencia del lesionado Chávar, otro virtuoso de talla mundial, el Barça de ayer (mejor dicho, el de hoy) es un equipo invencible cuando juega como sabe. Lo demuestra cada vez más.

El entrenador azulgrana, Valero Rivera, repite cada semana que las eliminatorias finales de la Liga Asobal son una injusticia porque su equipo, vencedor de la liga regular con diez puntos de ventaja, llegó a ellas con méritos sobrados para ser campeón. Aparte de que los patrocinadores de sus adversarios pueden disentir radicalmente, cabe otra objeción: si se hiciese caso a Rivera, los aficionados no hubieran disfrutado de tres exhibiciones formidables. El Barcelona no es sólo el más regular, sino el rey de reyes. Ya no le queda más por ganar. De momento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de abril de 1999