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Dos investigadores sitúan el origen del tango flamenco en La Habana en 1823

El tango, uno de los pilares del cante flamenco, no nació en Triana y en Cádiz como sostienen los flamencólogos, sino en un barrio negro de La Habana, hacia 1823. De allí llegó a España a mediados del siglo pasado, para viajar de nuevo hacia París, Nápoles, México, Nueva Orleans, Perú y Buenos Aires, donde a final del XIX comenzó a forjarse el tango porteño, el rey de los tangos. Ésta es la teoría que mantienen José Luis Ortiz Nuevo y Faustino Núñez en el libro La rabia del placer. El nacimiento cubano del tango y su desembarco en España (1823-1923), editado por la Diputación de Sevilla. El flamencólogo Ortiz Nuevo ha rastreado las huellas de este género musical en periódicos de Sevilla, La Habana y Madrid publicados desde comienzos del XIX hasta 1923. Faustino Núñez, musicólogo, ha realizado el estudio musical de los documentos encontrados. "Con este trabajo, que es sólo el aviso de una investigación que debe proseguir, queremos demostrar la naturaleza negra del tango en sus principios", dice Ortiz Nuevo, que ha rebuscado en las hemerotecas sevillana y madrileña y en las de la Biblioteca Nacional José Martí y del Instituto de Literatura y Lingüística de la capital cubana. Ortiz Nuevo descubrió un artículo publicado el mismo año, 1849, en diarios de Sevilla, Madrid y La Habana, que considera la partida de nacimiento del tango: "En ese artículo se dice que el tango se escuchó por primera vez en 1823 en una choza de negros a las afueras de La Habana. Era la canción llamada Guanábana, que llegó a Sevilla y Cádiz en los años cincuenta con el nombre de tango americano o de negros". Otro testimonio apoya su tesis. "La primera acepción de la palabra tango, según el diccionario de voces y frases cubanas de Esteban Pichardo, en 1836, es "reunión de negros bozales para bailar al son de sus tambores"". Para los autores del libro, esto supone una "quiebra de la flamencología". "La historia es lo que fue, no lo que queremos que hubiera sido. Quienes principiaron los tangos fueron los negros en La Habana, por mucho que Ricardo Molina o Antonio Mairena otorgaran un origen andaluz y gitano a los tangos flamencos", asegura Ortiz Nuevo. Núñez sostiene la omnipresencia del tango en varios géneros. "Es un patrón rítmico con validez general, que se ha introducido en la música popular de culturas diferentes. Está en el flamenco, en la canción napolitana, la zarzuela, el pasodoble, el chotis y en el tango argentino, y es la clave del son cubano", indica. Para ambos, esta investigación es una prueba más de la inexistencia de la pureza musical. "El mito de la pureza es una entelequia. En el arte y la música lo que se ha producido siempre es el mestizaje", señala Ortiz Nuevo. Para Núñez, la presencia de la música africana en el flamenco "aún está por ver".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de abril de 1999