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GENTE

'OLÉS' A LA JAPONESA

Los diestros de la primera corrida de toros en la historia de Japón, que tuvo lugar el jueves en el centro de Tokio, ejecutaron la suerte de matar de forma simbólica e incruenta y lograron el apoyo de un sorprendido público local. En un ruedo desmontable enviado desde España, los toreros españoles Sergio Sánchez y Roberto Antolin, El Millonario, lidiaron en el coliseo cubierto de Yoyogi sendos toros de la ganadería mexicana de Real de Saltillo y los Martínez. Los dos matadores usaron unas banderillas terminadas en una bola de velcro, de manera que las pegaron a un trozo del mismo material colocado previamente sobre el lomo de los animales. Antes de iniciarse la corrida, que formaba parte de una ceremonia de recepción de nuevos empleados de la empresa Safenet Venture, un presentador ensayó con un público de casi seis mil personas el tono en que se debería gritar "olé". El presidente de la firma patrocinadora, que se dirigió a sus nuevos empleados ataviado con traje de luces oro y blanco, instó a sus nuevos empleados a que asumieran el reto del trabajo con la misma pasión del matador en el ruedo. En un programa de mano se ofrecía un glosario de la terminología taurina en japonés, y en él se pedía a los asistentes que ondearan pañuelos blancos para simular la petición de indulto de los toros que serían devueltos ilesos al corral. Pese a que no hubo picador y el sol fue reemplazado por focos de alta potencia para permitir su transmisión en pantallas gigantes de vídeo, los toros demostraron bravura y permitieron que los matadores se arriesgaran y provocaran exclamaciones que no estaban en el programa. Tras el final de la lidia y dar una vuelta al ruedo a hombros de una veintena de jóvenes oficinistas con corbata, los matadores dijeron que aunque una corrida incruenta en estas latitudes no significaba un progreso en su carrera, al menos les quedaba el honor de haber sido los primeros que toreaban en Japón. Grupos de defensa de los animales protestaban a la entrada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de abril de 1999