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NECROLÓGICAS

Carlos Romero de Lecea, académico de San Fernando

En el cementerio de San Justo, en Madrid, recibieron sepultura en la mañana del jueves los restos mortales de Carlos Romero de Lecea, miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, qué falleció en un accidente de tráfico. Contaba con 88 años de edad. Gran amante de los libros, llegando a usar en numerosas ocasiones el seudónimo de Aprendiz de Bibliófilo, Romero de Lecea era presidente de los cursos Música en Compostela, además de pertenecer a la Comisión de Archivos y Bibliotecas y a la Sección de Música de esta Real Academia, a la que representó en el Instituto de España. Ex gobernador español de la Comisión Europea de Cultura, el fallecido, que deja cinco hijos y 10 nietos, dirigió hasta el año pasado la Real Academia de Historia de San Quircé de Segovia, un centro de estudios locales en el que realizó una gran aportación, cargo del que pidió ser relevado debido a su avanzada edad. Licenciado en Derecho, auditor de la Armada y agente de Cambio y Bolsa, su pasión por la cultura y los libros le embarcaron en la publicación Joyas bibliográficas, realizando importantes ediciones facsímiles de ejemplares como el Sinodal de Aguilafuente, el primer documento del mundo impreso en lengua castellana, del siglo XV, que recogía las actas del sínodo de obispos celebrado en esta localidad segoviana, al que acompañó otro libro adjunto donde realizaba aportaciones para su estudio. Su discurso de ingreso en San Fernando, en febrero de 1977, versó sobre las Trompetas y citaras en los códices del beato de Liébana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de abril de 1999